7.4.11

**Amores de besos, lecho y pan**


Siempre me sorprende que en primavera nos volquemos en el amor. Llegan soles y lluvias que vienen y van, y renuevan nuestros “afectos”, eternos y fugaces, como las alas de lechuzas. Pero lo nuestro es tan raro... no hay nada más clarividente que pasearse por Santa Clara: allí se lucen niños, compromisos y anillos, porque parece que hay cosas que funcionan y la vida no ha cambiado tanto, al fin y al cabo, eso es todo, ¿no? ¿Hay algo mejor que llevar a tu novia a la merienda del Viernes Santo?

Por Los Herreros, calles y plazas adyacentes, además de sobrarnos olores y restos de orín, empiezan a fructificar las despedidas de solteros, ¡ellos con su cruz y con la nuestra! porque alguien les explicó que con la vicaría se acaba lo bueno… Debe de ser que, tras tanta bellaquería nocturna, llega la penitencia, porque anda que no conozco golfos de México, de Guinea y de Bengala que han jurado, firmado o sellado promesas con un vestido blanco. Yo rezo para que un día se baje el Cristo del altar y látigo en mano, avergüence a todos los que allí venden o compran algo. No niego que las iglesias embellecen y dan boato y la tradición manda... Aceñas, Castillo, por qué no (dando ideas).

Algo que espero no nos aguarde a las que no reservamos tiempos, noches y esperas. Mas, un buen día, aparece un lechuzo de los de “todavía no” y te dejan clavada. ¿Tan buenos serán sus besos? ¿Todavía es tal vez, todavía es jamás? Eso ya es otra cosa, es emoción, disputa, algún juego... Nos quedamos con la miel, azúcar y sirope, antes, después y siempre. ¡Ponemos el pan!

31.3.11

**Yo soy un antihéroe**


La primavera miente y, con sus engaños, nos nacen dentro las ganas de… amar, como una semilla maldita que alguien nos puso dentro y por mucho que lo intentemos ¡qué no se seca! Llegan el color, las mariposas y guiños e incluso alguno nos pone las orejas rojas, tanto que podríamos volar con su cazadora de héroe. ¡Arriba las manos y los pies!

Los gimnasios hacen su efecto: nada por aquí, todo por allá y cambiamos nuestra barriguita invernal por sus abdominales. ¡Ay, todo sea por el amor, o eso! Pero si esperas que sus flores den fruto, llegan las heladas traidoras y ¡zas!, el truco, y antes de que amanezca… el almendruco se cae, inmaduro, quemado por la falta de tiempo, por las precipitaciones y las rarezas tempranas. ¡A esperar al que más calienta!

Y es que todo es engaño, porque donde vemos dientes blancos, brillan alientos amarillos, donde encontramos sintonización, pillamos ‘El Larguero’; donde escuchamos la verdad, solo hay silencios repletos de “formas de convencerte” y ni es tan guapo ni te hace afortunada; muchos son así: ganadores venidos a menos, sombras de héroes. Maldita condena el aguante, pudiéndolos mandar para su casa.

Yo no quiero para vosotras ni capas ni salvavidas ni cantares de gesta al uso; os creo hechas para antihéroes, antipoetas de los que vienen de frente, esos que te advierten de la complicada simpleza de sus desmanes. No prometen felicidad, pero dan momentos, porque se saben galanes imperfectos, pececitos culpables de ironía con algunos toques de entendimiento. No pondréis camas separadas ni pijamas, darán frío y calor, se morirán por tu boca, tal vez canten, tal vez desafinen y, sobre todo, respirarán en tu ombligo a través del IPhone. ¡A chapotear, lechuzas!

13.3.11

**Física y Carnaval**


No es fácil encontrarle el punto justo, ni muy hecha ni poco, que esté calentita, pero no queme (¿o sí?), sabrosa sin llegar a saturar el paladar, gruesa o no, sangrante, un gran trozo, pequeñito o lo justo… Y es que nadie dijo que elegir el camino de la carne no trajera complicaciones.

En principio, se presenta tranquilo: no quiero que me utilicen y por eso aplico leyes físicas: tanto me dan, tanto rebosa, ni una gota más ni una de menos; y confiamos en que si no ponemos mucho de nosotras, el cuerpo no aumente su peso y en la caída la aplastada no seas tú. Y puesto que ninguna fuerza actúa sobre nosotras, ejercemos el derecho de continuar en movimiento uniforme y en línea recta, excepto las que decidieron plantarse cerca de los 30 y ya no se mueven, no viendo nada adelante y mucho menos para atrás. ¡Ja!, lo que no consiga un cuerpo…

Es la inercia del dejarse llevar… todo un engaño, porque olvidamos que con la física llega la química y ya no hay conservación, valores constantes o sistemas aislados; estallan feromonas, átomos y metales y se aceleran las partículas que todo inundan de electromagnetismo y de temperaturas variables, muy variables, de orejas a pies, de mano… a mano. El amor es así, nace de esta manera, de golpe a golpe, de verso a verso y no hay nada que hacer.

Neón y sus tríos, vanadio, galio, germanio, indio, europio, polonio, francio, californio, americio… y tú, lechucilla, derivando tras un Argos griego. Tantos dioses, tantos Carnavales y tú que los mereces.

Amiga, sé que las leyes son fijas, eternas como tu nombre, mas no sé si serán tus curvas, tu punto perfecto, ni cruda ni hecha de más, tu firmeza o eso que tú llamas “de esperar, hacerlo por lo mejor” (próximo a llegar), pero el caso es que hay cosas que se escapan a ecuaciones lógicas y principios universales: quien más tiene, más merece, y a ti, quedamos, te corresponden tres.

24.2.11

Rotando entre amigos


El engaño del amor no solo pilla a los incautos, pues no hay lechuza o lechuzo que no se haya dejado engañar por una pulsación, unas palabras de más o unos amigos de menos. Por las palabras, ahora está de moda el timo del chat: una rusa que se enamora de un madurito porque sí, una mujer seductora que te invita a llamar a un teléfono de pago, un ligue nocturno al que gusta continuar su cuento vía Messenger o Facebook, e incluso Tuenti… Y quién no ha sido inocente a fuerza de ilusión.
Por los amigos, si existe algo que lesiona el orgullo, la mente y el alma es la traición de quien te ha ayudado a construir tantos momentos de tu vida. Y la historia es tan vieja…: tu compañero de juegos se encandila, poco a poco y sin respeto, de tu compañera de infancia, adolescencia y madurez. ¡Y, sin cortarse, así te dejan, novio él y amiga ella!
Como lechuza, no rezo a la permanencia y huyo de la posesión, pero sí creo en la amistad, a pesar de tantos que se han ido caminando hacia el olvido, y es eso lo que me hace maldecir la falta de contención de “quien te quiere bien”, tanto que goza de tu pareja más incluso que tú misma. ¡Todo fue sin querer! Sí, sin querer evitarlo. Lechuzos de pasión y deseo, luchan por lo que no pueden tener, por lo del vecino, por lo del amigo, y son de fácil abandono del intelecto, de fácil renuncia a la lealtad. Una pena, lechucilla, mas todo pasa y todo queda. ¡Será por hombres!
A todos los dolidos por nostalgias, os prestamos nuestro verbo de moda: “rotar”, aunque algunas lo compaginan con el trote, ole, ole. Nuestro grado de amistad va más allá y entendemos que si hay uno bueno, en cuerpo o habilidades, la escasez obliga al traspaso después del uso. Y, escapando de parejas, rotemos amantes para deshacernos de amores.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
masdeseisosiete