17.9.10

**Cosas que hacen que la vida valga la pena**


Ser lechuza impone un carácter resistente a los encantamientos: por muchas palabras bellas, una boca que diga tu nombre, por intenciones… no nos perdemos, solo son películas de amor por las que suspiramos un tiempo corto. Pero si el lechuzo en cuestión deja discursos por besos y olvida vacaciones, amigos, trabajo y otros encuentros por acompañarnos en una vuelta a la rutina que a su lado ya no es tal… Ahí, la lechuza destruye temores y muros, que trabajito nos cuesta. ¡Molaaaa, el amor!

Y del cinco pasamos al dos y, si hay suerte, al tres o al cuatro. Y es así, queramos o no, nuestro apodo sigue tras nuestra condición de mujer, esa para la que no existe ni el “yo” ni el deleite en sí mismo, esa que se pierde pensando en él, en el interés ajeno, en cuidar y procurar la felicidad de quien te quiere bien.

Es difícil, lo sé, necesitarlo, percatarnos de nuestra propia insuficiencia, sentirse seres sociales (tanta cañita me va a matar) y ponerse guapa mirando en el espejo de ese otro que te espera, que siempre espera, pobre (la perfección no se me da bien), tanteando el reloj.

Mordiscos, carantoñas, algún insulto que otro, mi chico, mi niño, mi ratoncito, mi amigo, cari o simplemente él. El que te pone nerviosa y no te olvida, el que por ahora te escucha y cambia planes por ti, el que canta, baila o ronronea. Pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena, aunque, tal vez, mañana llueva.

Volver a casa y saber que estás…

26.8.10

**¡Viva el juego de reinas!**


Si ya Valle-Inclán abusaba de la farsa para hacer arte, y del bueno, cómo íbamos nosotras a sorprendernos de que los monumentos al músculo de algunos lechuzos no fueran más que un esperpento, digo espejismo, en pleno desierto de ideas. Y así son las cosas: sonrisa profidén, cejas lustrosas y certeras palabras, y ya estamos nosotras moviendo las alas cual colita mimosa, y es que es tanta la sed y tan poquito el miedo al fracaso… y yo lo entiendo, con la crisis, no están las cosas como para negar un café, helado o almohada a uno de los guapos.

Y al principio todo es tan bonito… te acompañan en las noches de Messenger, te pasean el perro, frotan el brillo de tu coche con sus propias esponjas… pero tarde o temprano llega el puñetero Pro Evolution Soccer para descubrirte el engaño: el envoltorio puede ser bonito, mas engordan, buscan pelo y olvidan recorrer los senderos de tu cuerpo, que ahora sí que ya es más tuyo que su camino de perdición.

Horas y horas moviendo sus deditos, a su derecha, a su izquierda, siempre manos tan certeras, tan vibrantes de emoción y a ti no te toca ni un poquito. Pero tampoco es novedad que a cabezonas no nos gana nadie y, en esta batalla contra la evolución del hombre “tranquilo y parado”, nunca nos rendimos: una ingeniera estadounidense ha creado la solución a semejante conflicto de dejadez somnolienta: colocar los sensores que hay que apretar en los sujetadores y ropa interior masculina y ya solo queda… jugarrr. No hará falta que les explique cómo superar sus tres niveles de dificultad, ¡Viva los moratones del amor!

12.8.10

**Expulsadas del templo**

Sabíamos del poder del cuerpo de una mujer, nosotras y tantos y tantos que se empeñan en taparlo y oscurecerlo como algo sucio y pervertidor. Almas de barro, retozando entre lodo y fango pecaminoso.

Suponíamos que era algo pegado a nuestro propio pasado o a quienes se han apropiado de la palabra de su Dios para castigar y dominar a las mujeres en el reino talibán de los hombres. Pañuelo en la cabeza, hombros cubiertos,… Mas, oh, sorpresa, aún permanecen en nuestro presente católico iglesias prohibidas para quien ose, en pleno estío calcinador, entrar en la casa del Señor enseñando rodillas o un sacrilegio mayor: los lujuriosos y lascivos hombros, umm. Mientras tanto, las esculturas naturistas y góticas de la catedral de Milán se ríen impasibles ante nuestro sonrojo. ¿Dónde vais, so golfas? ¿A qué es hermoso el hombre hecho a imagen y semejanza de nuestro Dios?

Mientras tanto, los templos dedicados al culto reservan una de sus esquinas para rezar al dinero, venta de recuerdos y estampas varias… Al mismo tiempo que nos educan a reservar nuestras mejores prendas y joyas para presumir en la Misa del Domingo. Ahora, los progres defienden el uso del burka por estar a favor de la libertad, pero prohíben las corridas de toros a las que nadie va obligado. Nuestra sociedad peca de falta de coherencia, algo demasiado evidente en el mundo de la religión y la política, ese en el que parece que no todos somos iguales.

24.7.10

**Dónde está la diferencia**


Con el veranito: ¡Viva el amor fugaz!, un respiro delicioso para el orgullo, en la playa, en la montaña y, si te pones, hasta en Italia. Y es que cuando uno no pretende ni entenderse… todo lo que hay es atracción, solo un hombre y una mujer, belleza pura, feromonas sin engaño, un amor maravilloso por su “dejarse llevar”.

Sueños e imaginación tomando cuerpo con un idioma diferente, ni mejor ni peor, solo otro lenguaje. Estando en casa, escuchas el típico: qué guapa eres, me gustan tus ojos, labios, tal vez tu cuello, si el lechuzo es original, y tu cerebro traduce: “otro pesado más que me quiere engañar”. Mas la brisa del mar, el olor a salitre o la luna rojiza y bella lo hacen todo más intenso, curiosamente, cercano a la verdad por no buscarla. Y son tan buenos los recuerdos sin cadenas… Abbracciami e stringimi ai giorni tuoi. Y si toda gran historia tiene un comienzo…

Y por qué serán tan guapos los otros, por qué nos rendimos a lo de fuera o a lo desconocido antes que al producto patrio, quizá son más morenos, más altos, más fuertes, quizá saben decir lo que quieren sin hablar o quizá seducen en el momento adecuado. Respirando vacaciones, envueltas por la majestuosa Venecia, por las ondas del mar galego o entre tus amigos de infancia, sentada en la oscuridad de la noche, quién no se enamoraría del cartero de las dulces palabras del amor.

Lo bueno del verano: volver, soñar y creer.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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