3.11.11

**Alimentando deditos ligeros**



Hay lechuzos que son capaces de tocarte canciones de amor, compensando a los que solo cantan o piensan y dejando por bajitos a los que reclaman tu piel con apenas sus dedos. Dulces de batata o marcadores táctiles, caballitos de batalla para darnos primaveras felices o ser portadores de mensajes carnales que procuran emborrachar cerebros, glándulas e hipotálamos pintando con el sabor tinto y fresco blanco, color toresano o acento argentino.

Ciertos pulgares marcan con rapidez sus errores. ¡Lástima, ya está enviado! “Chuchi, chuchi, chuchi, ya llego a casa... prepárate para la cenita, para la comidita, para tu desnudez! Cuán rápidamente caminan los mensajes vía móvil y cuánto se ríe el destinatario equivocado cuando ya ha llegado y no hay nada que lo borre de pronto. Lo dejaremos en que deseo, intención y sus palabras cuentan y a alguien alcanzan las risas.

¿Hombres hombres mandando mensajes de amor? Parece que, cuando de veras se quiere, los quereres no pueden temblar solo a escondidas, pues el hambre derrumba paredes y no hay escarchas de cebollas que aplaquen apetencias sibaritas: pim, pam, cuchillo, martillo y tenedor en mano.

Derramándose entre pececitos amarillos, esos dedos rozan lechucillas que, aunque picajosas, pueden arrancar soledades de cien en cien, vencer con sonrisas de mojitos gigantes y desterrar a esos muñecos de sus cunas de almohadones rojos para vuelos de altura, a pesar de que nuestras armas pueden provocar congestión y taponar sus armas polacas, modestas o pedantes, si están buenos o lucen cuerpo... bien se merecen sus dedos mancharnos con dulce de leche. ¡Guapos!

De lo más de Zamora al mundo, en vuelo tripulado o libre, a elección. Si no encuentras el camino: ¡Pibe, llévame a casa!

27.10.11

**Mezclando labios con corazón**



Al fin y al cabo, ¿qué es el amor?, un instante o instantes que conllevan unas cadenas, algunas de oro, ciertamente, pero se clavan y pesan tanto como las normalitas. Lo más interesante es eso de la desnudez, más por lo que aporta a uno mismo que al otro, por muy ojiplático que se quede con tus turgencias, pues es mejor espejo el que te ama, ¡una se refleja tan guapa!

Todo el día con esa cara de percha que deja maniatados los músculos faciales, y sin poder evitarlo. Clavadicas, atrapadas entre la pasión y sin luchar contra el amor, eso trae el otoño. Venga, a besarse y descansar, a abandonarse y volver a... besarse. Se aleja, vuelve, marcha y regresa, tal que un poeta en un aeropuerto esperando tu camisa a cuadros, sin importar que huela a un azul de versos o un negro o gris de músculos. No hay desodorante que tape tanto tufo a hormona manirrota.

Y no te sientas mal, lechucilla, esto es lo normal, por mucho que pertenezcas a ese grupo de gente, insólita, que no cree en las esperas ni en que duelan ni, dónde vas, en eso del amor. “No, no, no es amor, amiga, pero es tan majo...” Lo de su cuerpo moreno no tendrá nada que ver, su estilo, esos andares de aprovecharlo todo y su juego de muñecas no son señales indiscutibles de que lo adoras, no, no.

Si no es amor, que no lo es, te dejaremos un huequito, una puerta de escape momentáneo de nuestro grupo de descreídas, mientras te recordamos y no olvidamos todas esas etapas que creías que te iban a durar para siempre, pero solo por tu alma armada de lechuzo, siempre y cuando, pero nunca sobretodo, que eso ya es más propio de tu lado femenino.

Yo, entre nosotras, prefiero verte sonreír con tu amor presente.

20.10.11

**Las chicas de las plumas**



Gracias por haberte cruzado en mi camino, corazón. Así, tan fácil, no debería importarles reconocerlo: dejar de evitar a las chicas de las plumas, lindas lechucillas, puede ser una experiencia inolvidable. Qué importa si te levantas con un zapato de diferente forma o color ¡Para lo que hay que andar, mejor sentirse bien!
Los lechuzos pretenden no complicarse la vida con lo que no pueden comprender, no les van ni las esperas ni los quereres que usan plumas. Nosotras contamos esferas, hacemos dibujos con chocolate caliente y animamos en los conciertos... Lo malo son los sueños: soñarnos es perdernos, pues las plumas son volátiles y solo tocan el aire si no les ponen carne viva para agarrarse, necesitan vivencias, tentaciones y alguna que otra melodía, aunque sea de amor. Difícil esto de elegir un par, difícil esto de compartir.
Son distintas las apetencias femeninas, al menos las nuestras, no voy a generalizar, que ciertas querencias pijas ni yo entiendo. Si alguien necesita pistas, le diremos que insonorice hilos musicales de encuentros sucios más que carnales, que olvide agujeros vacíos, cabezas de una mirada y nada a cambio. Adivina dónde te llevan las perversiones de su cuello, tu mano ciñendo las caderas, buscar lo que no se encuentra, su piel, tus viajes con vuelta inmaculada y las puertas cerradas a tu paso y al suyo. Así no tendrás nada y lo esperarás todo. ¡Qué lindo aplazamiento!
Con cuatro días, tal vez dos, llamarás egoísta a la luna, llorarás al sol y reposarás tu cabeza en su vientre algo más que una vez por semana. Amigas lechuzas, tan jóvenes, pero tan viejas. Tan vividas, pero tan nuevas, queridas y odiadas. Volando sin prisa y sin sombras.

17.10.11

¡Y qué me importa si no me quieres!


“ ¡Guapa!”, “¿dónde te llevan esas bellezas de piernas que te acompaño?”, “te comería toda”, “¿estás en obras, con ese polvazo que llevas encima”, “con un culito así no necesito ver tu cara”… y podríamos seguir con más lisonjas pegajosas de amor henchidas.

Las lechuzas heredamos de nuestras madres, benditas ellas, la resistencia muda ante ese ánimo exhibicionista masculino que solo en estos casos se muestra verbalmente, ¡pobres, ahí se quedó su dominio de la retórica, la hipérbole y la lengua en sí!

El piropo no pasa de ser una mera demostración de deseo, de impotencia o falta de posesión; pocas veces faltan y algunos hasta hacen reír, siempre por dentro, que si sonríes… juerga padre y ánimo para ese lechuzo abiertamente cariñoso. Tampoco puedes contestar su juego de palabras, le fastidias al piropeador su normalmente escasa gracia y, con la crisis, habrá que cumplir con la benevolencia. Y, qué me decís del ataque en grupo, una muestra más de que necesitan amores de tres: ¡vamos a buscarles amiguitos!

Seas de piernas finas, muslos contundentes o pechos más que turgentes, lo cierto es que tus labios corren peligro por lo que escuchan tus ojos, pues una cosa es ser fantasía y otra es ser sueño de pervertidos, no, eso no, o de tocadores públicos, no, no.

Te pueden hablar de tuberías, jugo de limones, de mañanas o de luceros y soles, románticos, groseros, largos o cortos, pero todo va a lo mismo, mucho nananana y poco liriliri. Zalameros de lejos y holgazanes de la conquista cuando están cerca. No importa que sean grises, negros o colorados: si nos gustan con músculo, nos toca obviar valentía, restaremos milongas y nos burlaran bailes y canciones.

¡Necesitamos más gente para esta banda rockera! Excluidos los cazadores de linces, las golondrinas que pasan, van y vuelven y los “amoresdemivida”.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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