15.2.10

**¿Espejo o femme fatal?**


El poder siempre se ha visto desde una perspectiva masculina, algo que hoy sigue activo en la mente de mujeres que, alcanzando metas altas, deciden adoptar un rol brusco, una voz dura, una imagen excesivamente hombruna, como si el mando solo fuera efectivo desde ese enfoque, véase la renuncia a la sonrisa de Chacón, la gravedad en el tono empleado por Aído o la vestimenta viril de Cospedal. La incógnita está en saber si se han realizado profesionalmente gracias a esa imagen o a pesar de ella.

La Judith bíblica cortó la cabeza de Holofernes, decapitando así el icono de la mujer espejo, del reflejo del otro, de la mujer pasiva y sumisa; para desnudarla de roles, para otorgarle un significado propio y distinto. Mas parece que las españolas no hemos encontrado razones para preservar nuestra independencia y escribir versos propios sigue siendo la asignatura pendiente, encorsetamos nuestros pechos, escondemos una belleza poderosa, una sensibilidad distinta, nos avergonzamos de una inteligencia emocional superior. No hemos entendido ni significado ni significante de la palabra igualdad.

Quiero, que gracioso verbo, equilibrio en obligaciones, en derechos, en oportunidades, no reclamo trato divergente, no soy caballera ni hombruna ni débil. Mis lechuzas son genuinas, desconcertantes, a veces oscuras, a veces demasiado evidentes, irrepetibles, únicas, lunáticas... Y nuestro yo es sensual, sexual, feroz en ocasiones, devorador o romántico, tal vez. Somos como tú, nuestras y de nadie.

28.1.10

** Amor sin remedio **


Muchos confunden las tonterías que se hacen por amor con falta de criterio o inteligencia, otros opinan que la pasión lo permite todo y que no debemos juzgar, pero lo cierto es que quien no haya cometido estupideces, quien no haya bajado el listón de su orgullo por desear a otra persona... realmente ¿puede decir que ha vivido? Al fin y al cabo, “estas botas se han hecho para caminar”.
Y, aunque tu edad llame a cordura y serenidad y lleves meses buscando argumentos y cosas astutas que decir, con la llegada de la noche, más azul que nunca, solo eres capaz de murmurar alguna tontería, como “tequieros” o pequeños insultos, del tipo “eres un gilipollas”. ¿Y qué más dará lo que diga tu boca si tus arrugas se han paralizado en tu cara, sin expresión, solo con esa mueca de Comodín, esa cara percha que grita “cómeme”?
Mas, ¡ay de la que no consiga que su alicia beba a dos de la ambrosía nocturna y envenenada! Los lechuzos y sus respuestas son sencillas y normalmente es que “sí”, pero, como sea que “no”... guarda tus esfuerzos para otro galán, porque, si lo máximo que están dispuestos a compartir, en la mayoría de los contratos amatorios fuera de la ley, es un encuentro carnal y ya ni eso te dan... Recoge las velas, olvida su perfume y no esperes más.
Ese lechuzo no es para ti y no merece la pena enfadarse. Te has topado con un ave extraña, un amante de iconos fatales, del misterio, del cine negro, de las mujeres que seducen por su ingenio y no por su cuerpo...
Aprende que esto es la guerra, Mari, y en el campo de batalla no hay “parasiempres”, ni brisa, ni luz, ni cursi salvación y ellos nunca tienen remedio.

22.1.10

**Rezungando en la oscuridad**


Sí, sí, me encantan los vocablos que suenan a dialecto, a leonés, a Zamora y, aunque a la RAE le importe más “quedar bien” con gallegos, vascos y catalanes, yo, dueña de mi lengua, me niego a utilizar la “o”, el “rezongar”..., esta lechuza no es ni usmia en “úes” ni en lumbre y gusta de cucear entre sus propias alas.
Y será que ando agudica por lo que la grasa, chacho, ahora que me observo, lleva años en huelga contra mis caderas, algo que no me incomoda, salvo por esa tendencia masculina de disfrutar de los encantos de esa chicha tan aguda en arrimarse a posaderas femeninas.
Para terminar de mancar mi autoestima, resulta que en Oxford han descubierto que las caderas, traseros y muslos prominentes son más sanotes y ayudan a prevenir enfermedades circulatorias, evitando la obstrucción de las arterias, y regulan la insulina, por lo que se previene la diabetes. ¡Churros, curruscos y campeches, que, donde hay miga, hay alegría!
El problema, lo siento por las aves lambrucias y amigas de la pancetita, es que, si te pasas en la dosis de tocino subcutáneo en semejante zona, no hay dieta que lo incomode y lo haga emigrar de tus lozanas caderas, algo mucho más sencillo con la acumulación adiposa en la zona de la cintura o abdomen.
Mas siempre contaremos con el dulce alivio de hortalizas, ejercicios varios y frutas, un alimento tan ligado al amor de Don Melón y doña Endrina. Él, conquistador de palabras, ella, desconfiada, inteligente lechuza medieval: “Los hombres son engañosos y engañan a sus vecinas”. ¡Buena jera y cuidado con remejer en la oscuridad!

19.1.10

**Mientras nieva sobre los cerezos**


Puedo escribir los versos más tristes cuando llueve, cuando el cielo nos inunda gris; pero, con la nieve… no sé si será porque el blanco gana a la oscuridad, mas lo cierto es que algunas noches no acaban en amaneceres y el día calienta un poquito más, recordando esa primavera escondida.

Y mientras sigue nevando, lloviendo, helando, el Duero crece al ritmo de las prisas de los lechuzos zamoranos por encender la leña de tu “hogar”. ¡Tan majos ellos! Y nosotras, desconfiando, cuando los pobres solo buscan el bien de nuestras delgadas líneas y aprender un poco de sintaxis, gramática, ortografía corporal, tal vez.

El frío trae estas cosas: “Hay prisa, hay prisa”, y ahora todo son cines, películas acurrucados en la manta del amor, rodeando cinturas con parchís y cafés varios. Y ellos, lejos de relajarse, activan su musculatura y refuerzan sus ataques con aromas intensos, con selección de pañuelos y cuidadas costuras… ¡Viva las rebajas y los pisos en propiedad!

Locas de actividad, mensajitos y llamadas, ya no sabemos si el sábado es viernes, el viernes lunes… si dormimos o despertamos; si engañan, engañamos o el recuerdo nos hace recelar de más. Al final, ellos no son más que instinto, una llamada a desgarrar, a fomentar la desnudez, a mover el mundo... Y a nosotras, gatas con alas, nos va costando rechazar una buena pelea, que si el contrincante desconoce versos, su cuerpo, sensual, ya pagará su inexperiencia poética: ¡Sssshhhhhhh!

Ahora solo nos falta educarlos en el silencio, que morder, amarrar y dormir ya saben.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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