22.1.09

**¿Prieto y redondo?**


Encuestas y encuestas para hallar la parte del cuerpo que más excita los párpados ajenos y un solo y absoluto ganador: el culo.
Desde entonces, sesudos investigadores, notables matemáticos... todos peleándose con la ciencia para descubrir la fórmula perfecta, la alquimia de la tentación: (S+C) x (B+F) / T - V, un simple cálculo que revela la proporción del culo más deseado.
El trasero melocotón se lleva el trofeo, su forma y redondez anima a los encontronazos y roces, a la levitación y cruel envidia. La cotización aumenta cuando las posaderas en cuestión, tras ser azotadas, siguen impasibles, inamovibles ante su altivez, arrogantes a pesar de fustas y cachetazos violentos.Brocados de terciopelo, piel inmaculada... credos a la firmeza de sueños no vividos, y el canon se hace religión, para que surja, de entre el barro, una proporción nacida del Cielo y encumbrada por los hombres: una cadera que supere en un 30 por ciento a esa cintura que divide el deseo.
Pero, a pesar de que las músicas divinas resuenen a ecos de rotundidad, nuestro corazón mueve resortes más sabios que las guías del modelo ideal y, en ocasiones, descubre mayor fuerza en unos ojos, unas manos, unas palabras. Y es que hay gustos para todos: planos, peludos, caídos o escuchimizados.
Y, así, seguimos perdidos, a pesar de los científicos, pistas, fórmulas y señales. Un no, a veces, parece un sí; a veces, no hacen falta besos; a veces, hay citas que dejan sabor a engaño y comidas que abren las puertas a cenas mejores y, a veces, hay rotondas que te llevan lejos, aunque te despiertes y sigas siendo tú.

16.1.09

**Escapa del frío corazón**


Ni el chocolatito caliente ni los caldos de la abuela nos protegen contra este frío que me tiene tiritando el alma. Y yo, como delicada avecilla terrenal, ando preocupada por insuflar calorcito a vuestros cuerpos, que de lo celestial ya se ocupen otros...
Para abrigar la piel: cremas nutritivas, bufandas de lana, mantitas del amor... aunque el Lechuzo de la Posada del Duero, sensible a la amistad y diablillo tentador, cree más en las bondades de una buena cena y un precursor vino blanco y, así, anda repartiendo regalos que llaman a perderse antes de primavera. Y, visto de este modo, todo se puede estudiar... Pues, si el verano, con el aumento de la testosterona, la liberación de endorfinas, el ejercicio y el sol, entonaba nuestros deseos, qué hacemos ahora ¿desperdiciamos tanta oscuridad, sorpresa y desinhibición de veladas revoltosas? Ay, no.
Hasta la más impasible de las lechuzas añora cenas prometidas y rechaza cines concurridos en pos de arrumacos más despejados. Y, siguiendo su ejemplo, no hay lechuza que no solicite temperaturas gélidas en la calle que concedan calorcito nocturno en las mejillas. Y es que el verano se ha hecho para el disfrute y para probar y probar hasta encontrar el producto que te arrope de rutina y leña durante el invierno. ¡Viva el dvd, los conejitos de la wii, los vecinos y las olas de frío siberianas!
Y si la crisis no te deja ni para calefacción, cómprate una casa en Casaseca, deja crecer la maleza y prepárate para la caza mayor del hombre de hielo.
Y con la ola tu amor llegó a mi vida, y con la ola...

9.1.09

**Engaño de agua y azúcar**



Hasta sus majestades los Reyes mágicos de Oriente nos engañan y dan sabor dulce a un regalo para niños malos; un néctar de agua y azúcar para quemar las papilas del pecador.
Ya ni la tradición se respeta, si Baltasar se encargaba de dejar carbón, leña o piedras para los descarriados, ¿dónde está la porción de esta ave sombría? Un año ya dando cañita a mis lechuzos... y mi rey negrito se ha olvidado de mí, ¿estará enfadado por mi ofensa o me espera un 2009 cargado de leña y leña?
Por ahora, algún que otro valiente intenta hacerme pagar mis endiabladas generalizaciones en el blog de La Lechuza, pero sus palabras huelen más a almíbar que a maderas. Y yo, boca descarriada, estoy descubriendo las bondades de esto del dulzor.
¿Podrá esta lechuza olvidar las ofensas y perdonar la vida a los ratoncitos traviesos? ¿Se romperá el encantamiento del mago Rothbart y este ebúrneo cuello se abrirá al celeste Lago de los Cisnes? Y es que la ñoñez no tiene cura y todos los hechizos tienden a romperse en la medianoche, cuando nos gana el juramento de Sigfrido y, a pesar del engaño, soñamos con la belleza del perdón de Odette y confiamos en que, tal vez, la perversidad y arrogancia nazcan de un sortilegio machista que se trunca si conseguimos alejar al príncipe oscuro de la charca de sus amigos y, así, no es él sino otro el culpable y no es él sino la envidia la que dispara cobardía y torpeza contra los tristes cisnes grises de mi lago, que tienen que volar y seguir escapando, un año más, un día más.
Pero cuestan tanto las palabras y el olvido, y tan poco el silencio...

5.1.09

**Fanáticos del autoengaño**


Sucedidos los años, una, con sus bien vividas primaveras, mantiene la sonrisa y la ilusión, salvo un día al año, un día para los niños, un día en el que encontramos la belleza en la mentira y nos obligamos a creer en lo imposible. Es entonces cuando soy consciente de que hay cosas que nunca volverán, de que lo que no se vive pasa y que el instante que no se disfruta, por miedos, por vergüenza, por desconfianza se pierde en el pasado, en el recuerdo de lo que pudo ser y no fue.
Los gestos de los más pequeños me saben a desengaño y crueldad, al desvelo del que no quiere ser despertado, a la quiebra del hechizo. Y recuerdo cuando el amanecer era el principio del misterio y no el final, esos minutos en los que no existía ni moderación ni envoltorios ni desplantes y disfrutábamos de un territorio virgen de la realidad.

Hoy tengo la certeza de haber perdido mucho y, aún así, sigo envolviendo, la incertidumbre y la negación, con lazos de colores que deforman mi propio callejón del gato y preparan mi sencilla maleta para guardar del presente todo lo que no deseo que sea pasado y confiar en el futuro.

Pero, tranquilos, mañana me despertaré y la niebla me regalará recuerdos de otros tiempos y llaves que abren nuevas encrucijadas y risas, y, admitámoslo, aún el espejo no evidencia mis arrugas, y puedo presumir de tener lo mejor de tantas cosas… Lo demás podré revivirlo, aunque solo sea una vez al año.

Y todo esto para que envolváis vuestros regalos y me los dejéis en la puerta con un simple “hola, a pesar de todo, sigo estando aquí”.

Siempre podré culpar a la niebla y... a Gaspar.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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