17.10.08

**¿Pardales irresistibles?**


Muchas veces, nosotras nos sentimos atraídas por lechuzos de encantos muy ocultos, esos que nadie más ve ni logra entender (una anomalía hormonal). Otras, vamos todas, cual lobas, olfateando detrás del mismo gavilán, de atractivos más que evidentes. Entonces, la batida está servida y, en lugar de hacer visibles nuestros propios encantos, actuamos como tórtolas y ponemos nuestras miras apuntando al portapresas del resto de contrincantes.
Ay, no, lechucitas, gran error. Ni estamos de caza, ni esto es la guerra. ¿De verdad alguien piensa que merece la pena mirarnos mal?, ¿quién se beneficia de nuestra pequeña reyerta?
Si, al final, sea cómo sea, el resultado es el mismo: feos, guapos, complacientes o desaboríos, no hay quién los entienda... y no seré yo la que me consagre, cual sacerdotisa romana, a un solo dios pagano. Resulta más efectiva la entrega al agasajo personal, al cortejo propio y al culto preciso.
Voto por lo carnal, por sacrificarnos al fuego sagrado, a la delicia prohibida, al sortilegio... Veto la caza menor, me resisto a seguir unas reglas de juego impuestas por un alguacil endemoniado, que solo favorecen al que menos nos valora.
La calidad de la presa no precisa osadías ni bravuras y las lechucitas no pretendemos enfrentarnos con felinos por catar un tierno pardal.
Mas, desde la benevolencia que me otorga la altura de mi quebrado madero, entiendo que hasta las más impasibles despedacen rivales tras cebos, como El Duque, de atrayente complejidad.

9.10.08

** Carne blanca de sandía **


Ni rojo, ni rosa, ni na... el color de moda es el blanco, el blanco sandía. Pasemos del azul viagra, porque ha llegado la verdadera sandía del amor. ¡Yujuuu!
Al final, le vamos a coger el punto a los científicos encargados de las cosas raritas, no sé a qué mente privilegiada se le ha ocurrido analizar los componentes de la nueva fruta de la pasión, pero ha descubierto que contiene licpoeno, betacaroteno y citrulina, que se encuentra, sobre todo, en la parte blanca de las sandías y ayuda a animar a nuestros lechucitos y a ponerlos a tono, dilatando los vasos sanguíneos e intensificando todo su potencial.
¡Adiós a la disfunción, viva la pasión! Si es que esta tierra tenía que dar cosas buenas.... brotamos nosotras y esa fruta de lunas rojas, ay, qué ilusión.
Dejaos de pulseritas, cenitas y regalitos varios. Que nos vendan sandías por Reyes y por San Valentín, que sale baratito el regalo y nos proporciona sonrisas a todos. Estoy por poner una plantación en la terraza, e, incluso, dispuesta a pedir un crédito para un invernadero. Por nosotras, que no quede.
Este estudio glorioso afirma que la sandía aumenta la capacidad amatoria, mas eso ya es pasarse. ¿Amatoria, dice? No se ha inventado aún esa pildora maravillosa que consiga que ellos aprendan a amar. Pasión, vale, cierto cariño, a veces, pero amor... ¡Anda ya!
No os ofendáis, mis queridos lechucitos, creo en la diversidad y confío, confío en que lo vivido no nos lo merecíamos y en que “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...”

7.10.08

**La ceguera de Saulo**


Una apóstol liberador, un ángel del lado oscuro, ha surgido de entre las alas de los lechuzos y viene a rescatarnos de nuestras creencias, de nuestra insulsa vida de esperanzas. Con lanza ataca nuestras palabras infieles y acusa de anticuados nuestros espíritus.
La pregunta es sencilla, ¿nos elevará al cielo de los lechuzos o pretende hundirse con nosotras en las brasas calentitas del averno? Sus impertinencias demuestran el valor aguerrido de quien manda a sus esbirros, piruleta en mano, a abonar sus deudas. Pero mis lechucitas son peligrosas y de Zamora nace su compromiso de no pagar a traidores. Esperamos, ilusionadas, la batalla con un enviado despierto y dotado. Aménnnnn.
Lo triste de todo esto es comprobar una realidad patente: si nosotras nos arreglamos y nos ponemos monas, lo único que sacamos del lechuzo de turno es un: “umm”, si es que se percata del cambio. Sin embargo, si la hortera de turno se pone una minifalda hasta el cogote o se pinta las uñas de rojo pasión… eso es otro cantar. Aún pintadas como puertas, esas rubias oxigenadas que presumen de cerebro de mosquito y poca clase, tienen el don de conseguir que ellos las miren, graven las medidas de su talle y deseen arrancarles los harapos sin contemplaciones.
¿Quién peca de mal gusto aquí? Ellas utilizan sus armas y ellos pican ¿Quién es más necio? No son modas nuevas las de las meretrices, y ellas no se quejan de su falta de efectividad.
A ver si es verdad que este apóstol consolador es la primera muestra de una especie dispuesta a descubrir dónde está la excelencia y no cae en las garras embriagadoras de la ordinariez. Mas me temo que este lechuzo es más Saulo que apostol gallego.

4.10.08

** Poesía... eres tú **


"Mientras clavas en mi pupila tu pupila azul"... añoro tu molde de ficción, deseo encontrar el barro donde se fundió tu nobleza, pero la vida se empeña en recordarnos que la vasija con tus esencias partió contigo.
No es que ambicionemos lechucitos de cuerpos imberbes, no suspiramos ser abrazadas por el galán de turno, ni exigimos mentiras que alaben nuestra hermosura... pero su ejemplo es un lastre que no nos permite volar satisfechas de honestidad y erotismo. Ay, y es que, es así, mis queridos lechuzos, ni siquiera rozáis su perfección. Lo siento, de verdad, pero, desde ahora, solo nos acercaremos a hombres experimentados, de rostro atractivo y cuerpo esculpido con martillo y cincel. Porque Paul Newman nos ha recordado que la cara es el espejo del alma, y queremos almas puras llenas de fogosidad. Su legado es claro: si quieren, pueden.
Basta ya de hormonas, alelos y madres malcriadoras. Ha llegado el momento de exigir, por fin tenemos nuestra excusa: si él demostraba su personalidad con una capa de masculinidad y dulzura, si comprendió el amor en blanco y negro,... tendremos que buscarlos guapos, ¿no?
Nosotras nos paramos aquí. ¡Hagan juego, señores! y más les vale que su apuesta sea alta, ya no jugamos al “rojo o negro”, “par o impar”. Agotadas por tanta resta, es hora de cambiar de conjunción: “rojo y negro”. Atractivos y sinceros, sensibles y seguros, amantes y fieles... ¿Quién da más? Ole, los guapos, ole.
No soñamos con que sus labios incitantes vuelvan a surgir, seguras de que su esmerado molde está oculto para las lechucitas y se rompió allende los mares. Pero es que el mundo está lleno de indecisos, de perdedores y de tristes libertinos de ideas sueltas, y mis niñas se merecen lo mejor.
Nunca más pienso recordaros que, a pesar de lo que os hagan sentir, la desdicha es la suya, porque “sus ojos sin tus ojos no son ojos, solo iris de un amante en soledad”.
Arriésgate, amiga, y deja que te hagan feliz.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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