3.10.08

Podrá nublarse un día su belleza…



Pero jamás se borrará su legado. Y es así, mis queridas lechucitas. Por más que nos empeñemos en intentar explicar los movimientos perdidos de nuestros palomos echándole la culpa a hormonas, alelos y madres… lo cierto es que hombres como Paul Newman terminan demostrando que, si quieren, pueden comprender el amor, pueden exteriorizar la belleza y cambiar esa naturaleza que nosotras nos empeñamos en olvidar.

Nunca podremos olvidar la enseñanza de este maravilloso amante, capaz de enamorar a una mujer, y así usaremos su memoria, sí, por fin, tenemos una excusa para buscarlos y desearlos guapos. Si él demostraba su personalidad con esa capa de masculinidad y dulzura, esa belleza en blanco y negro, tendremos que buscarlos guapos, ¿no?

26.9.08

**Más por menos**


No nos pueden pedir más. Los del portal Meetic, listicos ellos, han descubierto que las españolas somos las mujeres más lanzadas de Europa, junto con las francesas. Y es que nos encanta la seducción, y cansadas de inutilidades latentes...
Para colmo de facilidades, cuando no empeñamos en algo, ¡viva nuestra cabezonería!, conseguimos que nuestras relaciones sean las más duraderas y, por supuesto, placenteras. La española cuando besa... Conclusión: señoras en la calle y leonas en casa. Nos puede la sabiduría popular.
Tendremos que crear un refrán o frasecilla y, así, conseguir que nuestros lechuzos espabilen. Algo como: “Cordero con piel de tigre siempre vence al lobo”. Invitamos al romanticismo vestido de fortaleza y valor, de músculos trasquilados por la lealtad. Y ellos, no os preocupéis, amigos, también están en la cabeza de la lista, pero en la de los europeos que “pasan” de las labores domésticas: “No esperes más. Adquiere un macho ibéricus y pondrás un cerdo en tu vida (con perdón)”. ¡Cuánto daño han hecho las madres!
Todo esto explica por qué nuestro país es percibido como uno de los pioneros y aventajados en sentido del humor. Ja, ja, ja. Tiene guasa la cosa, ya me contarán cómo, si no, renunciaríamos al exilio y la frustración. Y luego se quejarán de que nos arrugamos cual pasas, a carcajada limpia que estamos. Mira, por lo menos, nos hacen reír.
Tenemos calvos, raritos, secos y libertinos... Eso sí, divertidos divertidos. No podemos pedir menos por más. Prometo comprarme una bici y, en la próxima Vuelta a España, me engancho a las piernas de un esprínter belga. Frío en la calle...

22.9.08

**Despertando en la luna**


No, no os emocionéis, no se ha ideado una vitamina que permita que nuestros idolatrados lechuzos animen nuestras vidas y nos hagan ver estrellitas mientras nos regalan una luna de besos y caricias. Más bien, me refiero a la noticia que informa sobre los avances de científicos americanos, empeñados en reconquistar este astro femenino, gracias a los cuales esperan alunizar con el nuevo cohete Ares, allá por el año 2020.
Las nuevas técnicas permitirán, además, una presencia estable del hombre en la luna. Ya os imagino, mentes malvadas, planeando mandar a vuestros lechuzos a la conquista de ese desértico fragmento del espacio.
Vale, todas tenemos un pasado y, por desgracia, un presente, que a veces es mejor olvidar, y no estaría mal dejarlos allí, a todos juntitos, marcando el terreno con sus “inocentes” huellas, rastros para la posteridad. Mas, pensemos en las pobres selenitas, bastante tendrán con aguantar a sus propios lunáticos... No creo que la luna nos pueda librar de nuestras propias desgracias, ay.
Pero, si lo que queremos es dejarlas con la boca abierta, muertas de envidia (eso nos encanta), tendremos que enviar esculturales especímenes dignos de consideración. Um, pensemos... Soy española y no me puedo escapar del calorcito que emerge de ciertos lechucitos: Casillas, Nadal... Espero que con vuelta, que nos conocemos... y hay mucha lista suelta.
Y nosotras nos quedaremos, como siempre, esperando que ellos descubran que el atractivo aroma de su masculinidad no está reñido con la emoción, el sentimiento, el compromiso y la intimidad. Pobrecitas, mis lechucitas, prorrogando la espera. Ja, ja, ja.

19.9.08

**La semilla de un lechuzo tarambana**


Machado, el gran Antonio, cantó a un futuro esperanzador, soñaba con una juventud eterna, implacable y redentora, una que surgiera de un pasado de charanga y pandereta, pero... ¿dónde están los seres salvadores surgidos de los aturdidos lechuzos del pasado? Desde luego, entre los gallardos zamoranos, no encontramos nada nuevo o diferente, solo lechuzos que juegan a ser dioses, pero no se merecen el cielo y, más que calentar, enfrían. ¿A quién se lo tenemos que agradecer: a sus madres, a sus padres, a las novias pasadas? Ay, estamos ya muy mayores para tener que educar a nadie. Siempre las mismas preguntas, las mismas miradas antiseductoras, las mismas babas recurrentes... Inteligencias que retoman frases que renacen como ave Fénix. Y, a veces, caemos y probamos, es que huelen tan bien...
Y, entonces, llegan las madres, con sus “táper” y su amor incondicional, y nos recuerdan la única verdad: él es solo un niño, su niño. Y de su sombra maligna brotarán, una y otra vez, lechucitos besucones, adoradores de cabellos dorados y de ideas sencillas, mamarán de sus senos la dulzura del engaño.
Mis perfectas lechucitas prefieren quedarse yermas, vaciar sus entrañas, porque a los fecundadores nadie les enseñó a unir sexualidad y romance, porque muchos confunden tener las ideas claras con dejar insatisfechas las ilusiones femeninas. Pero, es que huelen tan bien...
Tendremos que enseñarles a planchar, a hacer la compra, a poner la lavadora, a cocinar a fuego lento y a expresar, ya vestidos, cuando aman de verdad, porque, a señalar su camino con rastros de perfume, ya les hemos adiestrado. ¿Nacerá de esta generación la semilla originaria del deseo? Ahora nos quedan los amigos, algo desorientados, pero veteranos de la verdad.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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