3.7.09

**Yo soy fiel a la roja**


Pum, pum, pum, el corazón, punpunpun, con estos calores... no sabemos si se acelera o ralentiza ¿o sí? Un latido, pun, y otro, y sigue la música. Y es que el sol está encendido, y ni la sombra de la noche nos libra de las carnes sonrojadas.
Cantan Malú, Cómplices o entona, algo, la chunga de La Húngara, y tú solo ves puntitos a tu alrededor, parpadeas, y ahora los puntitos son uno, rojo, potente, de tela encarnada, y el caso es que el agua venía embotellada ¿o era coca cola light?
El amor, llámalo cómo quieras, es así, una mancha que nos ciega y nos deja una cara de percha que no hay quién oculte, por eso, los investigadores mexicanos se han puesto a estudiar las reacciones físicas y químicas que se producen en nuestro cuerpo, para, partiendo de ellas, averiguar la manera de frenar tanta euforia y estupidez gestual.
Los resultados sorprendieron por la cantidad de mecanismos que suben, bajan y revolotean en nuestro interior... ¡Viva la fiesta (y los peñistas)!
Antídoto contra la atracción: pues sí, agua fría, parece que con la famosa duchita o un bañito en la piscina solo tendremos que sufrir 3 ó 4 de esos procesos amorosos, nada que no podamos apagar mirando la barriguilla y el color blanco lechoso del vecino de enfrente.
Ya sabéis, mis queridas lechucitas, si queréis huir de los lechuzos y sus rarezas, dejaos de conversaciones “inocentes” y cachecitos en el culo, no os acerquéis a sitios secos y calentitos y procurad humedecer y refrescar vuestros cuerpos frecuentemente. Y a mí que me da que esto de la piscina, los refrescos y hielos y mi vecino en bañador, ay, oma; no nos va a proteger de la furia escarlata.
Me temo que lo iremos viendo...

25.6.09

**De España vengo, de España voy**


Dice la zarzuela que los hombres buscan mieles en los labios de las mozas: un dulce y pegajoso néctar ausente en la actualidad. La nueva generación de niñas hermosas, más que regalar empalagosos besos, gustan de libar el brebaje de otros galanes solteros.
El ejemplo lo tenemos en la falta de vergüenza de Paris Hilton y su intento de polinización de Cristiano Ronaldo. Podemos intuir que semejante cuerpo no está para que lo disfruten los gusanos. Y ese arte con los balones... Si más que comer parece que se hincha las abdominales con bomba de aire. Normal será que tenga la cabeza a pájaros y vaya de pájara en pájara, es un hombre, ¿no?
Guapo, rico,... y, como el tres en uno es imposible, no demandaremos inteligencia: aceptaremos la infrecuente maravilla del dos y le perdonaremos su exceso y poco gusto como un defecto hormonal más.
Nosotras seguimos confiando en el lechuzo patrio, a mejor precio en el mercado, gana al joven portugués en durabilidad. Guapos, lo que se dice guapos... no encontramos ni todos los días, ni meses o años; pero, en este apacible rincón, tal vez quede calidad. ¡Menuda es la ternera sanabresa, alistana o de pura raza zamorana!
Este rico niño luso tiene más pinta de abusar del clembuterol y nosotras, habituadas a pedir con la boca pequeña, nos saciamos con lechuzos sanos, de los que bucean, viajan, juegan al mus o aporrean melodías mientras miman con helados de chocolate, de vez en cuando, de cuando en vez.
Y, donde esté la zarzuela, que se quite la ópera, y, donde esté un moreno español... bienvenidos sus amores.

**De España vengo, de España soy**

Dice la zarzuela que los hombres buscan mieles en los labios de las mozas: un dulce y pegajoso néctar ausente en la actualidad. La nueva generación de niñas hermosas, más que regalar empalagosos besos, gustan de libar el brebaje de otros galanes solteros.

El ejemplo lo tenemos en la falta de vergüenza de Paris Hilton y su intento de polinización de Cristiano Ronaldo. Podemos intuir que semejante cuerpo no está para que lo disfruten los gusanos. Y ese arte con los balones... Si más que comer parece que se hincha las abdominales con bomba de aire. Normal será que tenga la cabeza a pájaros y vaya de pájara en pájara, es un hombre, ¿no?

Guapo, rico,... y, como el tres en uno es imposible, no demandaremos inteligencia: aceptaremos la infrecuente maravilla del dos y le perdonaremos su exceso y poco gusto como un defecto hormonal más.

Nosotras seguimos confiando en el lechuzo patrio, a mejor precio en el mercado, gana al joven portugués en durabilidad. Guapos, lo que se dice guapos... no encontramos ni todos los días, ni meses o años; pero, en este apacible rincón, tal vez quede calidad. ¡Menuda es la ternera sanabresa, alistana o de pura raza zamorana!

Este rico niño luso tiene más pinta de abusar del clembuterol y nosotras, habituadas a pedir con la boca pequeña, nos saciamos con lechuzos sanos, de los que bucean, viajan, juegan al mus o aporrean melodías mientras miman con helados de chocolate, de vez en cuando, de cuando en vez.

Y, donde esté la zarzuela, que se quite la ópera, y, donde esté un moreno español... bienvenidos sus amores.

19.6.09

**Había una vez..."


Un circo, lleno de fibrosos trapecistas, que vuelan más que caminan; pectorales y erectores espinales que levantan barras impasibles, domadores con malas pulgas y látigo; magos del ocultismo: ahora me ves, ahora no me ves; y tantos payasos...
Ni Miliki, ni Gabi, y mucho menos Fofó, a nosotras nos enamoran otro tipo de gracias. Simpáticos, sí; con sentido del humor, atentos, vestidos a la moda, que tomen las riendas y, sobre todo, seguros de sí mismos. Ellos, es más sencillo: las quieren guapas, potentes, seductoras, que los entiendan y escuchen... pero el físico es el primer “atributo”, por no decir el “único” y dominante.
Si Miliki o Fofó se dejaran llevar por la sorna masculina y menos por la gallina caponata... alguna encontraría coqueta su intrigante nariz de bufón, pero los lechuzos se mueven por convulsiones, cualquier mujer lustrosa les puede parecer apetecible, y, siempre tan agudos, se pierden entre tanto terreno arbolado, y alguno equivoca la semilla y, en lugar de trigo, cultiva arbusto; pues aún creen que todo lo verde es comestible.
Para chiste: la burla de la atracción. Podemos toparnos con alguien que reconozcamos como interesante, pero no hay tilín, y se nos cruza un mendrugo... y la hemos liado. Las tripas, el corazón, las vísceras deciden, y el cerebro solo da su consentimiento a una decisión que el cuerpo ya tomó. Y metemos la pata, pero es peor quedarse en la rutina y no participar del espectáculo.
Si te miramos y sonreímos, no lo pienses. ¡Pasen y vean!, ¡pasen a ver el circo!

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
masdeseisosiete