25.6.09

**De España vengo, de España voy**


Dice la zarzuela que los hombres buscan mieles en los labios de las mozas: un dulce y pegajoso néctar ausente en la actualidad. La nueva generación de niñas hermosas, más que regalar empalagosos besos, gustan de libar el brebaje de otros galanes solteros.
El ejemplo lo tenemos en la falta de vergüenza de Paris Hilton y su intento de polinización de Cristiano Ronaldo. Podemos intuir que semejante cuerpo no está para que lo disfruten los gusanos. Y ese arte con los balones... Si más que comer parece que se hincha las abdominales con bomba de aire. Normal será que tenga la cabeza a pájaros y vaya de pájara en pájara, es un hombre, ¿no?
Guapo, rico,... y, como el tres en uno es imposible, no demandaremos inteligencia: aceptaremos la infrecuente maravilla del dos y le perdonaremos su exceso y poco gusto como un defecto hormonal más.
Nosotras seguimos confiando en el lechuzo patrio, a mejor precio en el mercado, gana al joven portugués en durabilidad. Guapos, lo que se dice guapos... no encontramos ni todos los días, ni meses o años; pero, en este apacible rincón, tal vez quede calidad. ¡Menuda es la ternera sanabresa, alistana o de pura raza zamorana!
Este rico niño luso tiene más pinta de abusar del clembuterol y nosotras, habituadas a pedir con la boca pequeña, nos saciamos con lechuzos sanos, de los que bucean, viajan, juegan al mus o aporrean melodías mientras miman con helados de chocolate, de vez en cuando, de cuando en vez.
Y, donde esté la zarzuela, que se quite la ópera, y, donde esté un moreno español... bienvenidos sus amores.

**De España vengo, de España soy**

Dice la zarzuela que los hombres buscan mieles en los labios de las mozas: un dulce y pegajoso néctar ausente en la actualidad. La nueva generación de niñas hermosas, más que regalar empalagosos besos, gustan de libar el brebaje de otros galanes solteros.

El ejemplo lo tenemos en la falta de vergüenza de Paris Hilton y su intento de polinización de Cristiano Ronaldo. Podemos intuir que semejante cuerpo no está para que lo disfruten los gusanos. Y ese arte con los balones... Si más que comer parece que se hincha las abdominales con bomba de aire. Normal será que tenga la cabeza a pájaros y vaya de pájara en pájara, es un hombre, ¿no?

Guapo, rico,... y, como el tres en uno es imposible, no demandaremos inteligencia: aceptaremos la infrecuente maravilla del dos y le perdonaremos su exceso y poco gusto como un defecto hormonal más.

Nosotras seguimos confiando en el lechuzo patrio, a mejor precio en el mercado, gana al joven portugués en durabilidad. Guapos, lo que se dice guapos... no encontramos ni todos los días, ni meses o años; pero, en este apacible rincón, tal vez quede calidad. ¡Menuda es la ternera sanabresa, alistana o de pura raza zamorana!

Este rico niño luso tiene más pinta de abusar del clembuterol y nosotras, habituadas a pedir con la boca pequeña, nos saciamos con lechuzos sanos, de los que bucean, viajan, juegan al mus o aporrean melodías mientras miman con helados de chocolate, de vez en cuando, de cuando en vez.

Y, donde esté la zarzuela, que se quite la ópera, y, donde esté un moreno español... bienvenidos sus amores.

19.6.09

**Había una vez..."


Un circo, lleno de fibrosos trapecistas, que vuelan más que caminan; pectorales y erectores espinales que levantan barras impasibles, domadores con malas pulgas y látigo; magos del ocultismo: ahora me ves, ahora no me ves; y tantos payasos...
Ni Miliki, ni Gabi, y mucho menos Fofó, a nosotras nos enamoran otro tipo de gracias. Simpáticos, sí; con sentido del humor, atentos, vestidos a la moda, que tomen las riendas y, sobre todo, seguros de sí mismos. Ellos, es más sencillo: las quieren guapas, potentes, seductoras, que los entiendan y escuchen... pero el físico es el primer “atributo”, por no decir el “único” y dominante.
Si Miliki o Fofó se dejaran llevar por la sorna masculina y menos por la gallina caponata... alguna encontraría coqueta su intrigante nariz de bufón, pero los lechuzos se mueven por convulsiones, cualquier mujer lustrosa les puede parecer apetecible, y, siempre tan agudos, se pierden entre tanto terreno arbolado, y alguno equivoca la semilla y, en lugar de trigo, cultiva arbusto; pues aún creen que todo lo verde es comestible.
Para chiste: la burla de la atracción. Podemos toparnos con alguien que reconozcamos como interesante, pero no hay tilín, y se nos cruza un mendrugo... y la hemos liado. Las tripas, el corazón, las vísceras deciden, y el cerebro solo da su consentimiento a una decisión que el cuerpo ya tomó. Y metemos la pata, pero es peor quedarse en la rutina y no participar del espectáculo.
Si te miramos y sonreímos, no lo pienses. ¡Pasen y vean!, ¡pasen a ver el circo!

11.6.09

**Vamos de boda**


Junio, mes de solarium, dietas, tacones mortales, vestidos, acompañantes... y es que nos volvemos locas con tanta ceremonia y tan poco amor por la cartera. Si no se equivocan, no, los que consideran las bodas como un negocio basado en las mujeres: en la novia, la madrina, la hermana, las amigas de la novia, las amigas de las amigas de la novia. Ellos, traje y afeitado.
Y qué queréis, crecimos con Cenicienta y Aurora, ay, con esos donceles que te rescatan de la soledad y luchan contra brujas malvadas, hechizos y pócimas. Y ya que llega tu gran día, te adelgazas, cuidas la piel, el peinado, y te maquillan como a una princesa. Con tu vestido casto (solitario en su pureza), te ves conducida del brazo de tu príncipe azul, todo un caballero de chaleco y corbata, para vivir un cuento: y hasta que la muerte nos separe.
Mas el maquillaje se desvanece y ese lechuzo que actúa de comparsa en nuestra boda, no nos explicó que, con su regalo de un día, nosotras firmamos una hipoteca de plancha, lavadoras, niños, cuidados maternales y arrumacos varados. Bendita resignación.
Amigas, los cuentos de hadas nos han escondido demasiados enanos tintados de azul. ¿Seguiremos perdonando su torpeza y excusando una convivencia de perdices resecas? Claro que, tal y como está el mercado, más vale regusto a pájaro, aunque vuele.
Pero seré lechuza buena, esta vez confiaré en que el ñandú siga siendo encantador tras la luna de miel. Si no..., ¡a la cazuela!

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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