7.5.09

**¿Todos fuimos mujeres?**



Muchas son las partes de nuestro cuerpo que han perdido o que nunca tuvieron ninguna función, y no sean malvadas, mis queridas lechuzas, no me refiero a la cavidad intracraneal de algunos hombres. Estoy pensando en las muelas del juicio, el apéndice, el coxis... (bonito nombre). Y qué me dicen de las glándulas mamarias en nuestros lechuzos; votaremos a favor de que Hugh Jackman enseñe, regale, socorra con sus turgentes relieves a todas las pobres lechuzas hambrientas de lactancia y primavera, mas, ¿qué utilidad tienen en el resto?
Parece poco probable que, en algún momento, nuestros machotes se dedicaran a amamantar a sus crías, no los veo dejando la partida a medias porque al niño le ha llegado la hora de la
merienda, “sí, hombre, con la real”.
Sin embargo, parece claro que todos comenzamos siendo mujeres en el vientre materno y que los pezones se forman antes de la diferenciación sexual y, ya puestos ahí, lógico que se mantengan sus nervios y vasos sanguíneos, por lo del gustito, más que nada. Ya bastante traumático
tiene que ser pasar de mujer a hombre, que si de lo malo a lo bueno es placentero, de lo bueno a lo malo...
Lo que no llego a comprender es la razón de que nuestros amigos perdieran un miembro tan aprovechable como la cola, si mantienen, algunos de ellos, el olor, el instinto y las manos de los monos. Para prueba, el segundo piso del Ópera un sábado cualquiera.
“¡Dúchate, que sale económico!”

1.5.09

**¿Estamos de estreno?**


Pues parece que los pajaritos cantan, las nubes se levantan y el sol enrojece labios, barbillas y carrillos… ¿los pajaritos? ¿el sol? ¿las nubes? Qué bello el mundo de las metáforas. Ay, si no fuera por esos rincones oscuros, alejados de miradas furtivas, de vecinos cotillas y de malos humos…
Qué iba a ser de estas pobres lechuzas sin la oscuridad; y quien dice noche dice gafas de sol, que, en eso, la lechuza expulsada del infierno es toda una autoridad, lo que se aprende… ya nunca se olvida, o eso espero, que la apatía no puede ser sana ni para los gatos. Caricias, mimos, arrumacos…, pero a mí no me la dan, que luego llega la época del retoce y no hay pajarillo que escape de sus jaulas afiladas. Para paseos y exhibiciones, ya están los perros.
Y es que somos así, no importa la cara que pongamos, lo mucho que arruguemos el ceño o las tortillas que nos neguemos a cocinar, si una joven reina lechuza se empeña… los moros comen cerdo, los cristianos gusanos (y esta vez sin símil desanimalizador, ag) e incluso a los sapos les sale pelo. Está claro que para cortarle la cola a un renacuajo, siempre hay tiempo.
Y el tiempo no pasa por todos, 20, 30 ó 40, son igual de escurridizos los jodíos, todo el día mojados y resbalando y resbalando. Hasta que, plash, un día te decides y cierras la tapa. Y es que el agua del Duero (lo siento, en el Esla solo encuentro lagartos de sangre fría) no es apta para el buceo, pero trae unos regalitos de vez en cuando… que me río de los afluentes, meandros y cordilleras. Lechuzas, sacad sedal y moscas, y qué vivan los cafés, los desayunos y el arroz con tomate.

25.4.09

**Hormigas, listas listas**


Las amazonas batallaban con los griegos y yacían con los gargarios, una vez al año, para evitar la extinción de su raza; oiga, no por placer, no.
Y si la mitología esculpió a esas aguerridas mujeres, en la exótica Amazonia ha surgido una hormiga que recoge sus legados: ¡nada de sexo, viva la clonación! Desde la Universidad de Arizona nos hablan de la ‘mycocepurus smithii', este insecto, que sobresale por su capacidad y eficacia agrícola, ha paralizado sus órganos sexuales para reproducirse exclusivamente por la clonación de su reina, es decir, no hay machos.
Y pensando, pensando, una se da cuenta de que las investigaciones en torno a las técnicas de clonación ahondan en una cuestión de lo más simpática: ¿Para que servirán nuestros lechuzos? ¿Solo objetos de placer, utensilios para evitar la atrofia y proporcionar disfrute?
Dado su oscuro futuro, les dejaremos, pobres, que sigan reuniéndose y agrupándose como ovejitas miedosas: uuuuu, qué viene una mujer, qué miedito.
Y así, otro año más, llegó la romería de Valderrey, y las mujeres, excluidas de la comida; ah, perdón, que la alcaldesa y Josefa Chicote nos representaban, ¿o no?
A mí, esto me huele a chamusquina. Las dos fueron como autoridades, y aún desconozco si las obligaron a cortarse los pechos y a caminar sumisas, tras los machos, o si acudieron con arco y flechas; lo que sí sé es que ellos intentan silenciar las voces críticas y yo sigo pensando que es una vergüenza.

17.4.09

**Cuaresma, Pasión y Resurrección**


Ni silencio, ni respeto, ni na. Siempre ha habido, y habrá, la típica parejita de cotillas, los hormonados que aprovechan el paso de las procesiones para demostrar su falta de inteligencia, algún vecino, haciéndose el despistado, que cruza por la mitad...
Mas, los cofrades solían guardar la compostura, porque, puestos a hacer teatro, habrá que hacerlo bien, ¡digo! Y, ahí nos tienes, guardando sitio en primera fila, un año más, para ver, en la Tercera Caída, a un congregante blandiendo su móvil; una señorita con leguis, de paseo con la Esperanza; grupitos de chachara en el Vía Crucis... y ese público maravilloso, ¡ole y ole!, que ya ni escucha ni deja escuchar ¡Qué sí, que si aguanto una hora de pie es por el Jerusalem y no por descubrir el final de la novela de la tarde o enterarme de que ese de gafas es tu sobrino, tu primo o el de la Mari. ¡Arsa!
Creyentes o no, las lechuzas apreciamos el arte y la belleza de una cultura que nos llega de la mano de nuestros abuelos. Y si acompañamos a un Crucificado o a una Virgen llorosa, entendemos que la peineta y el luto son incompatibles con mascar chicle, salirse de la fila o sonreír a diestro y siniestro, posando para la foto.
En mis tiempos mozos, mis padres me enseñaron el valor del silencio y, ahora, eso que viví, parece perdido, pues mis paisanos se han dejado ganar por las jaraneras costumbres andaluzas y son más charlatanes que un costalero llorón.
Me quedo con las pisadas calladas del Cristo de las Injurias, con lo bien que se bailan los pasos en mi tierra y con la tristeza por la falta de sopas de ajo y de entierros con trajes de gala.
¿Y si juntamos a un regio cargador con las formas de un emperador romano? ¡Oléeeee!

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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