26.7.08

** El arrullo, efectivo tango de paloma **


Por más que la inteligencia me empuje a pensar que no existen modelos de hombretones así: galantes morenos misteriosos, de manos varoniles y corazones fuertes, ojos oscuros y sonrisa alejada de la debilidad, aún sigo creyendo en que el destino nos reserva, da igual que seamos blancas, rosas o amarillas, o que nuestro color huela a avellana; dulces encantos masculinos. Por ahora, las lechucitas, siempre monas, interesantes, cultas, simpáticas (rasgo impropio de nuestra seca raza castellana)... estamos cansadas de pulgones y observamos como otras, con semblantes de burbujita Freixenet porno, enseñan un poco de pechuga y se lo comen todo, todito. Unos cuantos arrumacos, cual paloma torcaz, y... hecho.
Pues sí va a ser verdad eso de que los lechuzos son sencillos, sí. Pero la que no es fácil, no puede cambiar su condición y, así, pasa la vida, viendo como otras, cansinas como los babosos nocturnos, a fuerza de constancia, carnaza y facilidad, se ríen a nuestra cara y arrastran al miserable de turno tras sus faldas agrestes. Pues, de todos es sabido que las palomas, como los hombres, se alimentan de casi todo lo que sea comestible.
Y yo, en el fondo, las admiro, pues, primero, solo consiguen aletear entre sábanas y plumas y, al final, terminan anidando con la virilidad de estos magos de la chistera, atraídos con halagos y engullidos sin la más leve resistencia. ¡Ole, mis bravías torcaces cazadoras!
Solo lamento la leve incomodidad que supone saber que tu pichón nunca abandonará el nido, pero hará escapaditas a buhardillas ajenas. La belleza impasible, la distinción clásica y la más endemoniada de las alegrías aspiran a más. Donde esté un buen reto, que se quite la simple docilidad.

18.7.08

**¿Hombres o chocolate?**


¡Chocolate, chocolate! y si es negro y con pepitas... mejor que mejor. Tal es el deleite que, incluso, hay lechucitas dispuestas a mezclar el dulzor de este fruto con el amargor de un hombre hombre (mas pocos quedan). Mi amiga más endiabladamente curiosa insiste en que no estaría mal catar uno con sabor cacao, por eso de comprobar si el mito es cierto y poner un poco de azuquitar a su existencia. Un capricho para las caderas, de vez en cuando... Pero, por desgracia, a pesar de las decepciones, rechazamos las fantasías de una noche y añoramos príncipes azules que prometan cariñito y exclusividad (bendita ingenuidad), cuando es evidente que esa especie es reptil extinto. No nos queda otra que elegir: cuerpo o dinero, el amor ya no forma parte de la ecuación. Y, aunque parezca imposible, en nuestro mundo reinan “señoras” dispuestas a caer bajo y eligen por y para la cartera. No sé cómo, consiguen sacarles regalazos a esos ciegos inmaduros que confunden silicona con capacidad de amar, mientras ellas extravían su maternidad, cambiando bebés por pensiones para toda la vida. ¿Piedras preciosas o bisutería?

17.7.08

serie de normas legales, con especial desarrollo a partir de la pertenencia de nuestro país a la Comunidad Europea. En este sentido debemos recordar la amplia problemática que se suscitó en la década de los 30 del siglo XX, con el traslado de la iglesia de San Pedro de la Nave, motivada por la construcción del embalse de Ricobayo –analizado por nosotros en varios estudios- que como todo el mundo sabe, fue el único monumento y vestigio histórico que fue salvado, dentro de las importantes pérdidas que se produjeron con el desarrollo de este proyecto, como hemos expuesto en la publicación monográfica Patrimonio arqueológico y

4.7.08

** Oposiciones a machote **


¡Cómo están nuestros lechuzos! Alterados de más y ya no sé si será el sudor, el calor o su propia naturaleza. Este sol, que se empeña en suplicar su presencia, parece el presidente de un tribunal encargado de repartir plazas en el instituto de la hombría, y todos haciendo cursos para conseguir avanzar en la lista de los más hormonados. Y vaya si lo logran. Ya no se libran ni los señores encargados de la recogida de basuras, que pasan de decirte lindeces a altas horas de la madrugada a llamarte, cual carneros, con berridos e insultos poco oportunos. Qué queda de aquellos tiempos en los que el bigote era símbolo de gallardía y elegancia... Admiro a esas mujeres que son capaces de callar a este tipo de caballeros, esas que les encuentran el punto débil y los tienen agarrados por... A esas que ocurra lo que ocurra permanecen impasibles, que son capaces de contener la rabia, la desilusión, las lágrimas... Las que escuchan y actúan. No hay celos, no hay pasiones, ellas comprenden que el último no significó nada, que todos son uno más y que en el futuro seguiremos siendo princesas, soñadoras, pero princesas.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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