30.5.08

** El estímulo del fútbol **


Domingo futbolero. ¡Qué gustazo! Si los hombres disfrutan con esos minutos de pataditas, del bocadillo de tortilla, de cervecita y de los insultos y broncas habituales; las lechucitas tenemos mejores y más vigorosos alicientes en el Zamora C.F. Mi amiga de nombre eterno es la mejor retransmitiendo cualquier incidencia sobre ese campo sembrado de piernas fuertes: “Fíjate en el 9, fíjate”. Buena idea la de poner publicidad en sus prominentes posaderas. Los lechuzos tienen los partidos de tenis femenino ¿no? Nosotras, al fútbol, a que nos dejen fuera de juego. Y, cuantos más goles, mejor: más saltitos, achuchones, palmaditas “amistosamente lascivas”... y todo esto sin que tengan que abrir la boca. ¿Puede existir algo más cercano al Paraíso? Luego, ilusas, despertamos a horas nocturnas, buscando ratoncitos adorables, y, a ellos, se les ocurre liberar su penetrante voz, adiós a la magia y a la ternura. Solo quedan ratas, de esas de ojos rojos, que son más baratas y pestilentes. Y el que no es roedor, o no tiene cuerpo o es rarito. ¡Ay! ¡Con lo mucho que valemos, qué mal aprovechadas!

16.5.08

** Enganchadas a la dificultad **


Nosotras nos complicamos la vida con relaciones imposibles. Los lechuzos, sin embargo, buscan lo que buscan, simple supervivencia de la especie, y nosotras despreciamos a los pocos que merecen la pena y son capaces de entregarse a una sola mujer... cada vez; porque ese anómalo reclamo no nos atrae. Pretendemos volver loco al listo de turno, a ese que sabemos que nunca será fiel; al que nos engaña con gestos y palabras, pero dice la verdad con sus actos. Es el encanto de la dificultad, una droga que engancha hasta a las dementes despiertas y lenguas viperinas. El jueguecito es más divertido cuando te dejas engatusar por quien no te conviene. Además, la adrenalina del amor puede con todo, no respeta nada ni nadie, destroza muros y silencia convencionalismos, como el de la edad. Díganselo a Jennifer Aniston que, después de su fracaso con Brad Pitt, está empeñada en demostrar que lo ha superado y así, la pobre, lo intenta una y otra vez. Su última conquista es el guitarrista John Mayer, diez años menor que ella, lleno de tatuajes y con pinta de malote. Tal vez tenga suerte y aún él conserve parte de la inocencia necesaria para entregarse al amor.

9.5.08

** Ellos siempre piensan, claro. **


Los lechuzos tienen una capacidad asombrosa para abstraerse y pensar, sí, sí, pensar, por muy insólito que pueda parecer. Exactamente, se ha calculado que piensan en sexo cada 53 segundos; los intervalos los ocupan en varios puntos fundamentales: el trabajo, arrastrarse tras la primera maciza hortera que se les cruce, el fútbol, el coche, la partidita y, si hay suerte, a lo mejor, de vez en cuando, sueñan con desnudarte apasionadamente y tomarte entre sus brazos; formando un trío con la hortera, eso sí. Ahora, ya informadas, no os empeñéis en preguntarles: ¿cariño, en qué estás pensando? Angelitos, son pura sencillez. Mientras, nosotras, condenadas a ignorar sus encantos, utilizamos el sexo cual premio o castigo: “Si hoy has sido capaz de sacar la basura... tendrás tu caramelito”. Justo o no, me preguntó de quién será la culpa. Un buen producto no necesitaría tanta babosa publicidad. Leer. Imaginar. Otear el horizonte, esperando un príncipe azul. Es que... se hace tan cansino. Mejor que nos quedemos con lo puesto, total, dominamos el autoengaño. Incluso, podemos llegar a confiar en que algún día aprenderán a amar como una mujer y a respetar como un amigo.

2.5.08

** Añorando besos robados. **


El portal “trivago.es” afirma que nuestros hombres son los europeos más celosos, sobre todo en vacaciones. Es lo que tienen las piscinas, la playita y las salidas nocturnas. Normal, llega el calor... y quién es la guapa que soporta al mismo insufrible de siempre; pudiendo deleitarse con efebos corpulentos, nuevos abrazos, besos infinitos... Hablando de besos, resulta que uno de cada cuatro españoles ha roto con su pareja por besar con poca habilidad. Ay; ya, ni eso. Tanta polémica con la Educación para la Ciudadanía, pero... y dónde están esos besos robados, dónde la provocación de unos labios, dónde las clases para practicar la hombría. Un 74% de las españolas nos morimos por besos lentos, de evocaciones sensuales y ojos cegados, y qué conseguimos: un apéndice sin control y exceso de lametazos. Maldita paciencia, siempre pensamos: pobre, ya cambiará, y esperamos que el tiempo haga que sus besos y sus promesas se vuelvan intensos y profundos. No os engañéis, amiguitas, no hay varita que consiga que un moscón se convierta en mariposa. Ya no existen besos mágicos y los príncipes se convierten en sapos.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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