28.1.10

** Amor sin remedio **


Muchos confunden las tonterías que se hacen por amor con falta de criterio o inteligencia, otros opinan que la pasión lo permite todo y que no debemos juzgar, pero lo cierto es que quien no haya cometido estupideces, quien no haya bajado el listón de su orgullo por desear a otra persona... realmente ¿puede decir que ha vivido? Al fin y al cabo, “estas botas se han hecho para caminar”.
Y, aunque tu edad llame a cordura y serenidad y lleves meses buscando argumentos y cosas astutas que decir, con la llegada de la noche, más azul que nunca, solo eres capaz de murmurar alguna tontería, como “tequieros” o pequeños insultos, del tipo “eres un gilipollas”. ¿Y qué más dará lo que diga tu boca si tus arrugas se han paralizado en tu cara, sin expresión, solo con esa mueca de Comodín, esa cara percha que grita “cómeme”?
Mas, ¡ay de la que no consiga que su alicia beba a dos de la ambrosía nocturna y envenenada! Los lechuzos y sus respuestas son sencillas y normalmente es que “sí”, pero, como sea que “no”... guarda tus esfuerzos para otro galán, porque, si lo máximo que están dispuestos a compartir, en la mayoría de los contratos amatorios fuera de la ley, es un encuentro carnal y ya ni eso te dan... Recoge las velas, olvida su perfume y no esperes más.
Ese lechuzo no es para ti y no merece la pena enfadarse. Te has topado con un ave extraña, un amante de iconos fatales, del misterio, del cine negro, de las mujeres que seducen por su ingenio y no por su cuerpo...
Aprende que esto es la guerra, Mari, y en el campo de batalla no hay “parasiempres”, ni brisa, ni luz, ni cursi salvación y ellos nunca tienen remedio.

22.1.10

**Rezungando en la oscuridad**


Sí, sí, me encantan los vocablos que suenan a dialecto, a leonés, a Zamora y, aunque a la RAE le importe más “quedar bien” con gallegos, vascos y catalanes, yo, dueña de mi lengua, me niego a utilizar la “o”, el “rezongar”..., esta lechuza no es ni usmia en “úes” ni en lumbre y gusta de cucear entre sus propias alas.
Y será que ando agudica por lo que la grasa, chacho, ahora que me observo, lleva años en huelga contra mis caderas, algo que no me incomoda, salvo por esa tendencia masculina de disfrutar de los encantos de esa chicha tan aguda en arrimarse a posaderas femeninas.
Para terminar de mancar mi autoestima, resulta que en Oxford han descubierto que las caderas, traseros y muslos prominentes son más sanotes y ayudan a prevenir enfermedades circulatorias, evitando la obstrucción de las arterias, y regulan la insulina, por lo que se previene la diabetes. ¡Churros, curruscos y campeches, que, donde hay miga, hay alegría!
El problema, lo siento por las aves lambrucias y amigas de la pancetita, es que, si te pasas en la dosis de tocino subcutáneo en semejante zona, no hay dieta que lo incomode y lo haga emigrar de tus lozanas caderas, algo mucho más sencillo con la acumulación adiposa en la zona de la cintura o abdomen.
Mas siempre contaremos con el dulce alivio de hortalizas, ejercicios varios y frutas, un alimento tan ligado al amor de Don Melón y doña Endrina. Él, conquistador de palabras, ella, desconfiada, inteligente lechuza medieval: “Los hombres son engañosos y engañan a sus vecinas”. ¡Buena jera y cuidado con remejer en la oscuridad!

19.1.10

**Mientras nieva sobre los cerezos**


Puedo escribir los versos más tristes cuando llueve, cuando el cielo nos inunda gris; pero, con la nieve… no sé si será porque el blanco gana a la oscuridad, mas lo cierto es que algunas noches no acaban en amaneceres y el día calienta un poquito más, recordando esa primavera escondida.

Y mientras sigue nevando, lloviendo, helando, el Duero crece al ritmo de las prisas de los lechuzos zamoranos por encender la leña de tu “hogar”. ¡Tan majos ellos! Y nosotras, desconfiando, cuando los pobres solo buscan el bien de nuestras delgadas líneas y aprender un poco de sintaxis, gramática, ortografía corporal, tal vez.

El frío trae estas cosas: “Hay prisa, hay prisa”, y ahora todo son cines, películas acurrucados en la manta del amor, rodeando cinturas con parchís y cafés varios. Y ellos, lejos de relajarse, activan su musculatura y refuerzan sus ataques con aromas intensos, con selección de pañuelos y cuidadas costuras… ¡Viva las rebajas y los pisos en propiedad!

Locas de actividad, mensajitos y llamadas, ya no sabemos si el sábado es viernes, el viernes lunes… si dormimos o despertamos; si engañan, engañamos o el recuerdo nos hace recelar de más. Al final, ellos no son más que instinto, una llamada a desgarrar, a fomentar la desnudez, a mover el mundo... Y a nosotras, gatas con alas, nos va costando rechazar una buena pelea, que si el contrincante desconoce versos, su cuerpo, sensual, ya pagará su inexperiencia poética: ¡Sssshhhhhhh!

Ahora solo nos falta educarlos en el silencio, que morder, amarrar y dormir ya saben.

5.1.10

**Las tres reinas magas**


No se me asusten mis lechuzos odiadores del feminismo, no me ha dado un ataque virulento de lucha pro femenina, Las tres reinas magas es teatro en verso del de disfrutar, del de niños, del de Gloria Fuertes. Pero tenía buen ojo la tierna poetisa, pues los Reyes Magos faltan de cierta sensibilidad a la hora de repartir preciados bienes entre las lechuzas casadas, ennoviadas o con “amigo” (que dicen las madres) y las magas mostrarían, sin duda, más talento.
Si esperas que sus majestades recuerden lo mucho que te gustan los sombreros, los pobres chochean y te traen un libro sobre los edificios modernos más bellos, eso sí, muy adecuado para el despacho de tu marido arquitecto. Que un día pruebas en el súper una colonia baratita y dices que no está mal... regalo que cae en Reyes, por originalidad y espíritu derrochador que no sea. Que la cafetera juega al despiste con el café, no hay obsequio más práctico que una por estrenar. Que a tu novio le encanta la lencería de encajes, mira qué suerte, el regalo vale para el disfrute mutuo.
Somos conscientes de que los hombres son en esencia primarios y lo que deseemos hay que pedirlo directa y claramente, pero... ¡a los Reyes Magos también! A ver cómo agarro yo a Melchor por el pescuezo y le enseño esas gafas Calvin Klein que logran quitarme hasta el hambre.
No nos queda más que disculpar la torpeza de los magos de Oriente, al fin y al cabo, no hay tiempo para averiguar cuál es el regalo soñado por cada una de nosotras y pensar... es tan cansino.
Mas, descubro entre mis amigas nocturnas nuevos brillos y revoloteos cómplices, ¿será la magia de la Noche de Reyes o la degustación de dulces estepeños?

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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