5.1.10

**Las tres reinas magas**


No se me asusten mis lechuzos odiadores del feminismo, no me ha dado un ataque virulento de lucha pro femenina, Las tres reinas magas es teatro en verso del de disfrutar, del de niños, del de Gloria Fuertes. Pero tenía buen ojo la tierna poetisa, pues los Reyes Magos faltan de cierta sensibilidad a la hora de repartir preciados bienes entre las lechuzas casadas, ennoviadas o con “amigo” (que dicen las madres) y las magas mostrarían, sin duda, más talento.
Si esperas que sus majestades recuerden lo mucho que te gustan los sombreros, los pobres chochean y te traen un libro sobre los edificios modernos más bellos, eso sí, muy adecuado para el despacho de tu marido arquitecto. Que un día pruebas en el súper una colonia baratita y dices que no está mal... regalo que cae en Reyes, por originalidad y espíritu derrochador que no sea. Que la cafetera juega al despiste con el café, no hay obsequio más práctico que una por estrenar. Que a tu novio le encanta la lencería de encajes, mira qué suerte, el regalo vale para el disfrute mutuo.
Somos conscientes de que los hombres son en esencia primarios y lo que deseemos hay que pedirlo directa y claramente, pero... ¡a los Reyes Magos también! A ver cómo agarro yo a Melchor por el pescuezo y le enseño esas gafas Calvin Klein que logran quitarme hasta el hambre.
No nos queda más que disculpar la torpeza de los magos de Oriente, al fin y al cabo, no hay tiempo para averiguar cuál es el regalo soñado por cada una de nosotras y pensar... es tan cansino.
Mas, descubro entre mis amigas nocturnas nuevos brillos y revoloteos cómplices, ¿será la magia de la Noche de Reyes o la degustación de dulces estepeños?

30.12.09

**Con alas de color rojo**


Volando voy, volando vengo, por el camino, yo me entretengo... así, atareados, llega otro año. Y hacemos el balance de lo bueno y malo, de los que se han ido, de los cansinos que vuelven y revuelven y de los que cuesta olvidar.
Para las lechuzas, que tenemos un toque de brujas, es el momento de tranquilizar las intenciones perversas que nos trajo el 2009 y de abrir la mano a un 2010 de deseos y destinos... misteriosos. Y es que lo conocido nos hace esclavos del aburrimiento, ese don tan propio de los casados y de los torpes en artes variadas.
Mas, no juzguen mal a las pobres lechuzas descarriadas, pero entiendan lo cansino de las reuniones navideñas con quienes hacen de su vida en pareja su conversación y culmen del bienestar, y se engañan mirando con tristeza y pretendiendo incluir a sus amigas en tan “cautivadora” secta. Que no seré yo, líbreme mi inteligencia, quien arremeta contra la sagrada losa, pero entiendan que tan feliz se es de un lado como del otro, siempre que se le ponga chispa, generosidad e imaginación a ese pasodoble que es la vida.
Puede que para el matrimonio no, pero en imaginación amatoria siempre ha tenido prestigio la cultura brasileña y quién si no una casa de lencería carioca se iba a poner a investigar el efecto de los colores de nuestra ropa interior, por supuesto, divina.
El blanco y el negro ni nos elevan ni nos bajan, pero el rojo, ¡ay, el rojo! Parece que sus alas encendidas trasladan nuestros ojos del cielo al infierno con menos esfuerzo y con sublimes estremecimientos de pasión.
¡Lechucitas, Nochevieja de rojo, 2010 de carmín!

22.12.09

**Olvidar tu nombre**


Imagino que si fueras un héroe, tus súper poderes serían parte de mi recuerdo, pero la mortalidad de tus músculos huelen a desconocimiento, ummm, aunque saben bien.
Beto, por Roberto o por Alberto; Daniel, por los leones o Moises, por hacer aguas; Jesús o Carlos, tan simples, tan comunes… tan del olvido.
Confiadas, las lechuzas nos dejamos tentar: solo uno más, uno más y… ¡zas! El mosquito pasa a moscardón y el bichito chiquitín incorpora tela de araña y no hay más: otra vez pegada en caricias de tamaño aguijón.
Impasibles, insaciables o apáticas, no hay esfuerzo que nos despegue de la mesa del dolor, ni del sofá, ni de la encimera o el baño. ¿Recordáis esas primeras citas de cine y palomitas? Algunos gustaban de completarlas con “intentos”, siempre fugaces, en Valorio, otros te acompañaban a casa con la timidez y el sudor frío de las manos adolescentes, hoy en día, tú pones el coche, la gasolina y pagas la factura del piso de la oscuridad y, a pesar de ello, los lechuzos del desamor nos atacan con monedas. ¿Alguna busca dinero de una relación?
No aprenden, amigas: a nosotras solo nos pierde la seguridad, seguimos esperando que nos salven de una especie de monstruo del saco infantil, un refugio, la firmeza, la solidez de embarcaciones que crucen el Duero, mas, ¿dónde están los príncipes de colores?
Me gustan las princesas, solo nos falta romper el espejo e ir hacia la luz, que esa sí que quema.

13.12.09

**Nochesnuevas meonas**


Una, dos, tres... ¿gominolas? Qué gusto endulzar la nochevieja o noche universitaria o... bueno, alegrar una noche de jueves. Incluso con la polémica del botellón, de si el opio de los jóvenes es alcohol, cerebro que Salamanca, por una vez, haya tenido que mirarnos de reojillo, aunque voto por una próxima "nochenueva" propia: ¿doce garrapiñadas?, quién dijo miedo: ¿sugus?
Nombrar a Zamora capital del "don de la Ebriedad" colectiva es tan cruel como pretender que los lechuzos solo sudan por sexo o que los viajes a Cuba son tan culturales que animan al simple "entendimiento" entre pueblos; hay cada mal pensado...
Evidente es que los pipiolos españoles asocian diversión con consumir, alcohol en el mejor de los casos: un legado cultural sin edad, que hace nación; pues, a mí, explíquenme la diferencia entre las “cenas de empresa”, la celebración de eurocopas o champions, bodas, bautizos, cumpleaños de gente de toda edad o condición... ¡Ay, alcohol, divino tesoro de los 50, 40, 30, 20...!
Y tan emborrachinados y felices, toca orinar, mear o miccionar, eso va en gustos, que, en una ciudad con tanta muralla... las piedras son tentación de vejigas débiles y mentes prostáticas.
Lechuzas son pocas las que caen en el pis del placer y sus posaderas son un lujo solo al alcance de la oscuridad y de callejones varios, mientras los lechuzos parece que beben deseando que el cuco salga al aire con el tacto del propio cariño. Pensarán que el encierro arruga y deja olor a rancio o que el líquido elemento caduca.
Jueves universitario, viernes de orines. Zamora, ciudad de piedras y esquinas inolvidables, ¡bébete el Duero y mea en el románico!

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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