12.3.09

**Marcando el territorio**


No hay troncos, ni ruedas ni urinarios que puedan contener todo ese caudal, ese líquido ámbar que nuestros lechuzos provincianos esparcen por calles, piedras y elementos varios. ¿Tanta es la urgencia o es la mejor de sus armas de seducción?
Y es que, por lo visto un fin de semana tras otro, es tan poca la evidencia de sus feromonas, que solo consiguen mostrar su esencia masculina, sembrando los terrenos zamoranos con sus embriagadores y varoniles orines. Y nosotras, ahí, hipnotizadas por sus posturas de sensualidad plena, deseosas de que sus higiénicas manos repasen nuestros cuerpos, esperando que, al igual que han olvidado dónde está el baño, olviden nuestro nombre, nuestra cara, nuestra casa... y pegen la vuelta.
Iglesia que ven, iglesia que mean. Y no es que nosotras estemos consagradas a nuestros templos, pero es que ya les huele: a ellos, a nosotras y a todo el pobre que decida pasear por nuestras bellas rúas. El más sacrificado en pos de sus necesidades: el callejón de Los Herreros. Regatos, ríos y afluentes recorren, calle abajo, nuestras suelas y tacones. ¿Y quién se atreve ahora a decir que nuestros lechuzos no son puro macho? “Macho, macho man”.
Así, aún teniendo deseos de redimir sus secretos, de sentir sus pasiones; escapamos, con un fino orgullo presumido, y los dejamos con sus eternas miserias. Podían, al menos, ser tan pulcros como los gatos y lamerse... las heridas en soledad.
Hasta que se les pase el celo, nosotras meditaremos, como juncos huecos, aullando en la noche.
“Vete, olvida mis ojos, mis manos, mis labios, que no te desean..., olvídate todo, que tú, para eso, tienes experiencia”.

6.3.09

**Una dama del amor**


¿Por quién suspiras, princesa? ¿Quieres oír un “me gustas”, un “no me olvides”? Párate, piensa, escucha… ¿Lo oyes? La vida te contempla y te sonríe. ¿Lo notas?
Tienes un corazón guardado, aún, esperando disfrutar sin pensar en la mañana, la semana, el año… Tus labios no caducan, brillan ante los placeres, conservan tu serenidad, tu belleza y se crecen de más juventud.
Y eres ave soñadora, de esas que admiran lo semejante, lo similar, lo homogéneo… de esas que buscan en el nido su cuidado y sustento. Pero los sueños, sueños son, y no te permiten ver lo que se esconde detrás de tu refugio y te conducen a un retiro ya caduco. Y quieres bailar, y te paras; y quieres éxtasis, ternura, calor; y regalas tu mantita a quien sabes que no te merece.
Eres tierna, suave, delicada y encendida, ardiente y delirante. Crees que has salido derrotada, pero yo creo que has ganado batallas que tú hiciste nobles. Te crees triste, pero ¿de verdad lo eres? Mira y observa.

Siempre serás una dama del amor.

**Amor sin caricias**


Hay sábanas vacías que huelen a humedad, a serenidad y templanza, pero que sueñan con mensajes guardados, con besos recogidos ante la gélida despedida del amor. Y, así, se enfrían los consuelos, las promesas, la maternidad…
Pero tú, amiga, no te has olvidado ni de mirar ni de tocar. No necesitas mentes impedidas por el trabajo, no necesitas cuadrículas ni facturación, ni coches, ni viajar, ni esperar… Siente, llora, exhala, destila gemidos, besos. No guardes galanteos para otras manos, ignora lo que ya pasó, sabes que no vuelve, y recréate en lo que vendrá o ya ha venido.
Eres mujer para pensar y querer, que quiere y suspira, que necesita bendiciones. Eres mujer de antes y ahora, de un orgullo y una belleza que ambiciona atenciones.

Es fecundo tu nombre y yermo tu olvido.

**Infinito amor**


No existe el tiempo para el diferente, no existen las distancias para el que solo entiende de piel, de caricias, de besos. El reloj se detiene en cada segundo vivido, en las sonrisas ganadas, en las noches de olvidos y recuerdos. En los momentos de amigos, de cartas, tal vez, sueños...
No existen frases hechas ni historias de amor marcadas, pues hay personas que entienden que lo importante es asir un presente que no existe porque se escapa, el ahora, el tal vez mañana. Un mañana que hace infinito el amor y fascina por su equilibrio, por su tenacidad, por su paciencia.
Un mañana que compensa con noches de impasibles despertares y con comidas de timidez encarnada.
Un presente de sensualidad encontrada, un hoy de pasiones robustas, de músculos para vivir, para rozar, para sentir.
Sabes que lo que tú tienes queda, que tu huella es sutil, que tu mirada quiebra el camino de quien se esconde en la oscuridad.
“Se hace camino al andar”

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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