4.7.08

** Oposiciones a machote **


¡Cómo están nuestros lechuzos! Alterados de más y ya no sé si será el sudor, el calor o su propia naturaleza. Este sol, que se empeña en suplicar su presencia, parece el presidente de un tribunal encargado de repartir plazas en el instituto de la hombría, y todos haciendo cursos para conseguir avanzar en la lista de los más hormonados. Y vaya si lo logran. Ya no se libran ni los señores encargados de la recogida de basuras, que pasan de decirte lindeces a altas horas de la madrugada a llamarte, cual carneros, con berridos e insultos poco oportunos. Qué queda de aquellos tiempos en los que el bigote era símbolo de gallardía y elegancia... Admiro a esas mujeres que son capaces de callar a este tipo de caballeros, esas que les encuentran el punto débil y los tienen agarrados por... A esas que ocurra lo que ocurra permanecen impasibles, que son capaces de contener la rabia, la desilusión, las lágrimas... Las que escuchan y actúan. No hay celos, no hay pasiones, ellas comprenden que el último no significó nada, que todos son uno más y que en el futuro seguiremos siendo princesas, soñadoras, pero princesas.

20.6.08

**¡Pedid por esa boquita!**



Dice mi amigo el lechuzo cuarentón que el problema de las relaciones de pareja está en que las mujeres nos creemos perfectas. Ja, ja, ja. Yo creo que, más bien, es que ellos son perfectos, pero perfectos para que los aguante su madre u otra, que “otras” hay muchas y, hoy en día,están mejor consideradas que las propias. Ahora en serio, después de varios gabinetes tratando el asunto, hemos llegado a la conclusión de que nosotras pedimos muy poco, y,cuanto menos pides, menos te dan. Solo queremos que nos miren como si fuéramos el enigma más exótico o la mujer más hermosa y apasionante. Ni siquiera exigimos que sea verdad, tan solo que mantengan la mentira un poquito más. Vamos, con que se emocionen la mitad que con un partido de la Selección, nos llega.Y a veces ocurre, y las lechucitas nos ilusionamos y nos ponemos tontitas (es la primavera, el somnífero de nuestra inteligencia). Desde el club de amigas de las rapaces, solo podemos desearos suerte, la pasión no dura (por lo menos con el soso de siempre), pero el respeto sí. ¿Será cierto que los momentos importantes ocurren mirándose a los ojos?

13.6.08

**¿Se lo lleno?**


Ay, sí, por favor. Es que esto del mundo de los hombres está como las gasolineras con la huelga: no hay forma de repostar agusto.Sonreíamos, golosas y encantadas por la moda del culto al cuerpo; lo de la tripita cervecera casi es cosa del pasado. Ahora, los musculitos nos acosan, vayamos donde vayamos. Hace ilusión eso de que se hayan dado cuenta de que la belleza no es solo cosa de lechucitas. Mas, qué lástima de vida, nos pone el cebo y luego... resulta que es de plástico. Vacíos, todos vacíos; mucho musculito, mucho estar en forma y resulta que, a más abdominales, menos ideas. Sus ojos no ven más allá del espejo. Nos tientan, se lo ponemos fácil... y no tienen ni que aparentar ser interesantes.Tenemos el recipiente perfecto, solo falta descubrir cómo llenarlo. Se confirma lo de que con una sola neurona... no se les puede pedir más: o cuerpo o cabeza. Por eso, angelitos míos, no logran centrarse en una sola mujer. Te aprecian, te quieren, pero su memoria y su escasa capacidad les traicionan. Así que, o alguien me explica cómo llenar el envase, o yo me quedo con el cuerpo, y, si es de Bomberos, mejor. ¡Ole, ole, ole!

30.5.08

** El estímulo del fútbol **


Domingo futbolero. ¡Qué gustazo! Si los hombres disfrutan con esos minutos de pataditas, del bocadillo de tortilla, de cervecita y de los insultos y broncas habituales; las lechucitas tenemos mejores y más vigorosos alicientes en el Zamora C.F. Mi amiga de nombre eterno es la mejor retransmitiendo cualquier incidencia sobre ese campo sembrado de piernas fuertes: “Fíjate en el 9, fíjate”. Buena idea la de poner publicidad en sus prominentes posaderas. Los lechuzos tienen los partidos de tenis femenino ¿no? Nosotras, al fútbol, a que nos dejen fuera de juego. Y, cuantos más goles, mejor: más saltitos, achuchones, palmaditas “amistosamente lascivas”... y todo esto sin que tengan que abrir la boca. ¿Puede existir algo más cercano al Paraíso? Luego, ilusas, despertamos a horas nocturnas, buscando ratoncitos adorables, y, a ellos, se les ocurre liberar su penetrante voz, adiós a la magia y a la ternura. Solo quedan ratas, de esas de ojos rojos, que son más baratas y pestilentes. Y el que no es roedor, o no tiene cuerpo o es rarito. ¡Ay! ¡Con lo mucho que valemos, qué mal aprovechadas!

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
masdeseisosiete