18.12.08

**Vino sobre vino**


Luces, villancicos, nieve, tilín tilín, llega la Navidad... y las cenas de empresa. Peligro peligro. Y todo por el frío..., pobres maridos, novios y amigos, hay que entrar en calor e incita el remedio perfecto: la excitante alegría de un vino tinto. El resultado... ya sabemos: rutina de caza mayor y paciencia, mucha paciencia. ¡Cuántos amigos!
Siguiendo con las burdas rutinas de seducción, hace unas semanas me topé con el libro Sexcode, basado en las enseñanzas de un grupo de listillos que intentan abducir a los pobres lechuzos descarriados que han perdido la confianza en sus propias, escasas o nulas habilidades amatorias.
Según estos científicos del amor, con una serie de ejercicios y cuidando el aspecto exterior, cualquier TB (tía buena) puede caer rendida ante un fracasado que se haga pasar por un macho alfa, es decir, el líder del grupo. Y como nosotras somos tontas...
Su primer consejo parte de entender que las mujeres funcionamos como semáforos y, en cambio, los machitos son un interruptor. Así, tendrán que visualizar si estamos en “para”, “ya veremos si pasas” o “abierta a cualquier propuesta”. Mientras, ellos se encienden con un simple juego de dedos: clic, clac (no se valoran mucho, no).
Nuestro ingenuo juego de lucecitas lleva más trabajo, pero la forma de ponernos verdes es sencilla: primero, no mostrar interés si la TB no lo sugiere antes. Otro punto importante será dejar ver que el resto de la manada se siente muy atraído por él. Quedando, tan solo, desafiar la inteligencia femenina con el reto del “ahora frío, ahora calor”.

Sigo prefiriendo la gente de verdad y tropezarme con la sinceridad de un buen vino.

11.12.08

**Nada se puede comparar**




Las comparaciones siempre son odiosas, sí, no vamos a negarlo, y las lechuzas somos muy mañosas en aplicar un examen detallado a cualquiera que se haya atrevido a ocupar nuestro lugar: “Pues yo soy más guapa, tiene pinta de ser facilona o más tontita...” o lo que sea, el caso es buscar consuelo y sacar las garras ante esas contrincantes tan inoportunas, pero lo cierto es que algo tendrán que las hace pisar más fuerte y triunfar. Debe de ser como lo que pasa con la calidad del esperma de los españoles.
Según un estudio realizado por el Instituto valenciano de la infertilidad, el semen de nuestros lechuzos patrios está en la cola de entre los europeos: somos novenos en volumen y décimos en movilidad y concentración, superando, solo, a belgas y a turcos, lastimica.
Pero, a pesar de ser de los lentitos, de estar peor dotados y ser más gandules, resulta que, cuando se ponen a la tarea, cumplen. Y no se complican ni con carreritas ni con zarandajas, directos al grano y ofreciendo lo mejor de sí mismos. Y, si son pocas sus cualidades físicas, no importa, ahí van, directos a la meta y ganando al esprín. Nuestros machotes son los segundos en capacidad para lograr la gestación, ¡oleee! Y es que, cuando uno de los nuestros se pone, se pone de verdad, y otra cosa no tendrán, mas, a cabezones, no les gana nadie.
Comentan, los investigadores, que esta curiosidad es resultado de la alimentación, la vida saludable y la menor incidencia del estres en nuestro país. Vamos, que las madres españolas nos los legan mal educados pero apañados y sanotes, algo es algo.
Y es que la vida es así, da igual como seas, la apariencia, tus formas, tu inteligencia, los que vencen y conquistan son los que están más dispuestos a luchar por lo que quieren.

Nothing compares to you

4.12.08

**Dejad marcada mi piel**


Pensaréis que es algo estúpido, que el espíritu de Nancy Sinatra o el típico carácter femenino están empezando a invadir este apolillado corazón, ay. Y es que hoy me siento con ganas de confiar, de creer en mis melosos lechucitos: sí, sí, aún pueden cambiar, incluso aprender, mejorar… Venga, chicas, un empujoncito.
A ver, pequeños pajarillos, está muy bien el apasionamiento, el calentón, el achuchón rápido y preciso, pero no, no, a nosotras no nos gustan las líneas rectas, preferimos las curvas, los caminos lentos, enrevesados… el tiempo preciso, las caricias que dejen borrada la piel. Y no hablo de esas infantiles marquitas con las que algunos van rotulando los cuerpos y cuellos ajenos, hay cada inmaduro suelto… ja, ja, ja.
Mis lóbulos, cada una de las fisuras de mi envoltura, mis pliegues y terminaciones, nuestro cuerpo… es suave, pero complejo, delicado, no hay que frotarlo, el genio está fuera, lechucitos.
Sí, arrancar la ropa, romper cremalleras, resquebrajar lanas, linos y algodones tiene su punto, pero ni los botones ni los broches son rompecabezas, ¡un poquito de lucidez, por favor!
Seducidnos, fuera calcetines, bienvenida elegancia en el desvestir, hacednos imaginar que queda más; hacednos ceder, padecer, desesperar…
Vale, habéis visto miles, cientos de escenas cargaditas de eso que confundís con sensualidad, mas, lástima, ni silicona, ni perrita, ni muñequita, ni raíces negras que escondan mi mente rubia… ¡Corten! Bienvenidos a la realidad.
Y no, no os disculpéis, eso no es normal, ese pequeño plastiquito molesta, incomoda, pero ni baja, ni sube, ni agranda, ni empequeñece. No es mamá, y no podéis esconderos detrás.
Conozco muchos nombres sin camino y sé que, si ríen, solo un poquito, tal vez puedan olvidar las noches sin respuesta, las mañanas rotas y quizá, así, el tiempo de romances vuelva.

29.11.08

**Cachivaches del amor**


Ya llegados los treinta, qué te queda, princesa: volver a soportar lo ya vivido, aguantar los nuevos embistes, que ni son nuevos ni empujan tanto como prometen… Ay, no. Bienvenida al mundo de los juguetitos; rosas, blancos, redondos o alargados, qué más da.
Sí, ellos conmueven cada uno de los resortes de tu cuerpo, pero no con lágrimas falsas; ellos te elevan a un clímax que nada tiene que ver con los vuelos nocturnos de los machitos de la noche; reactivan tu circulación sin necesidad de esperar y esperar ni un guiño, ni un hu-hu falso y repetitivo…
Vete pensando en el regalo del próximo año: ¿patito o conejito? Necesitamos tanto de tu felicidad que no nos pidas un lechuzo, amiga. Sí, son fáciles de conseguir, pero no los hacen recargables y, ya sabes, con la funda siempre se atascan y no merece la pena darles el golpecito de rigor, no siendo que no puedan ni reciclarse como artilugios usados y la siguiente se quede sin la cremita de su amor, ja.
Déjate seducir por tu mantita del amor, acurrúcate entre el suave tacto de su lana, cortéjala como solo tú sabes, derritiendo hasta al último ácaro que soporte, junto a tu elevado busto, los largos fríos de ese invierno, tan lejano y cercano, tan gélido y placentero. Y, si un día, reniegas de sus promesas y empiezas a creer solo en las tuyas, retiraremos nuestras alas y permitiremos tu blanco y flamante vuelo ilusionado, habiéndonos, ya legado, la dulce y elegante mirada, tu eterna confianza en el cortejo, en la delicadeza, en el aprecio a uno mismo, en el amor…

Nunca cambies.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
masdeseisosiete