10.1.11

**Un Baltasar menos oscuro**


Sorprendida me hallo tras tantos regalos, y el mejor de todos me lo trajo Zapatero, que, con tanta unión de naciones, se ha portado como un auténtico rey de Oriente y ha limpiado mis aires de humo, y digo míos, porque las aves nocturnas paseamos entre tabernas y los vicios de otros nos nublaban el entendimiento, y he dicho de otros.
Pero hay tantos que no ven las ventajas: ahora los fumadores disfrutan de la luna, del fresquito nocturno, ejercitan las piernas y descubren, junto a otros conquistados por la nicotina, lo bueno de una conversación profunda sobre el amor, el trabajo, el socialismo…
Más obsequios de año nuevo: grasilla en las caderas y polvorones pegados en las barrigas propias y de extraños. Mas, penas fuera, lechucillos, a más manteca y roscones acumulados… más estrógenos para la resistencia, o eso dicen unos investigadores turcos. Y ahí está la duda, y yo no sé qué aconsejaros, ¿seguimos decantándonos por los finos y bellos amantes de lo precoz o damos preferencia a los gorditos de pinchitos, figones y Santa Teresa cola?
El caso es no darnos nunca el gusto de tenerlo todo en uno: cuando están guapos… siempre somos una más de sus frentes entre rubias y morenas y fallan en el remate; si sus abdominales flotan en la gordura… muestran mejores inclinaciones hacia la cordura, pero… Vamos, que ahora entiendo el placer que producen las gambas a la mayonesa, mucha cola y poca cabeza.

27.12.10

**Por amor al arte**


Yo soy una auténtica lechuza mecenas, pues amo profundamente el arte. Pero no ese renacentista del óleo, la poesía o el romance con volúmenes femeninos, me gustan los músculos sencillos.

Siempre las mujeres hemos sido la referencia de la imagen, curioso que a los lechuzos no se les imagine surgiendo entre las aguas, cual perla en una concha, y sí más de blanco desnudo de mármol, frío, vacío, sin ojos que dejen ver… Imagino que somos musas de la literatura por la vida que hay detrás de cada una de nuestras miradas, porque por cuerpos… ¡ay, qué listicos griegos y romanos!, dónde este un miguel ángel morenazo, no hay sitio para más ideas. Y como del mundo de las ideas yo no quiero entender, me quedo con el arte, el que no tiene utilidad ni sentido, el surrealista, el de la belleza que nace de los sueños, no quiero palabras y sí sonidos sin reglas; de tus manos regálame solo la piel, en un juego de amante y amigo, aráñame, pero no busques carne prohibida a tu mente.

Los lechuzos son, más bien, de otro tipo de genio y su duende se va más a eso del arte de ofrecer gato por liebre, un artificio que no precisa inteligencia pero al que sí que le sobra testosterona.

Dice la lechu de los zapatitos que de un hombre solo pide que la quiera, lo cual, dicho de su boca, parece hasta poca cosa. Y es que la niña tiene espíritu de ganadora y es ambiciosa, y aún cree en ojos azules, no me escucha, pero debería centrarse en el David: callado, inmaculado, impoluto, ¡tócale y déjate de quereres!

¡Feliz Navidad, lechucillas!

17.12.10

**Vuelve feo por Navidad**


Lechucillas deseosas de que nos muerda el lobo navideño o vuelva un marinero o leñador de otros lares que coma bien de turrón y nos tale el árbol lleno de luces intermitentes. Hasta entonces, todos a untarnos en crema, a buscar modelazos, cenando una manzana, tal vez un yogurt, porque nos esperan tangas rojos, para él y para ella, picardías, campanadas, moñazos y maquillajes dorados. Venga, a impresionar, a conseguir babas ajenas, pobres inocentes…

Y quiénes vienen: los suecos, con una experiencia científica tan simpática como ellos: si te gusta la noche, duermes poco, si duermes poco, amaneces feo feo feo. Y no solo eso, el tabaco y el alcohol acentúan el horroroso efecto, ¡ay, viciosillos… qué feos que os veo!

Las cenas de empresa nos van a llenar los días de gente de no mirar, pero los sosos suecos no contaban con el toque hispánico: el buen vino español, ¡arriba España!, que diría una lechuza animosa, y sus efectos miopes, aumentados con la pobreza tentadora de las mañanas de bancos, aseguradoras, organizaciones no gubernamentales, imprentas o incluso de las chicas de Zara. Tras encuentros tristes diurnos, ¡viva el vino, los tigres, los cuerpos, el champán, las sidras y arcángeles nocturnos, hip! ¡Feliz cena de empresa, lechucillas!

10.12.10

**Concepción inmaculada**


Que él está contento, dice la mami, llenito de alegría, pues once años no es nada. Ni miedos ni engaños, con solo los barrotes que dan el cariño y los gametos maduros, de esposas de plumas no sé si sabe, pero él está completo. Y es que son tantas las formas de decir te quiero: adivinar lo que pides, untarte en chocolate, relamerte en la cama, el desayuno, a las ocho, y ya más de treinta regalos sin costuras. “Y es que te quiero tanto”.

Juraste con un papel, dos anillos, una película de amor y un día llego Helena, hija de Zeus, belleza troyana, picardía escondida, y ahora él ya tiene dos, y está repleto.

Limpieza, pureza, goce solo por hijos, reza la Conferencia Episcopal, y yo soy consciente de esa magia que ellos venden, por inverosímil, pues es simple, sencilla, demasiado blanca para lo que se lleva: champán, marfil, blanco roto, sucio. Nos hicieron viciosamente devotos a lo carnal, a los cortocircuitos de la pasión, a los kilowatios de más. Por eso sus incendios de besos secretos no son inmaculados y dejan la puerta abierta, porque ella puede tenerlo todo sin tener nada, repleta del perfume de una niña hermosa.

Linda brujita, salerosa ella, zamorana. Mueve su cintura y levanta pesas antiarrugas, mientras traiciona a las lechuzas guardando el secreto de enamorar, la respuesta, el truco que no tenemos las que solo nos entretenemos con el amor. Y el caso es que no es fina de oído y sus pies tapan el sol entero, de grandes. Fina estampa, dos veces morena, no permite las noches frías y acaricia informes cuando él se duerme y no abriga. “Hoy deseo por ti; mañanac por ella, pasado, los dos”. Y, si no hay diabetes, antidepresivos ni medicamentos, los estudios dicen que él permanecerá entonado y en forma más allá de los ochenta: el contento eterno, porque él está satisfecho y sin pureza.

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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