
Pero hay tantos que no ven las ventajas: ahora los fumadores disfrutan de la luna, del fresquito nocturno, ejercitan las piernas y descubren, junto a otros conquistados por la nicotina, lo bueno de una conversación profunda sobre el amor, el trabajo, el socialismo…
Más obsequios de año nuevo: grasilla en las caderas y polvorones pegados en las barrigas propias y de extraños. Mas, penas fuera, lechucillos, a más manteca y roscones acumulados… más estrógenos para la resistencia, o eso dicen unos investigadores turcos. Y ahí está la duda, y yo no sé qué aconsejaros, ¿seguimos decantándonos por los finos y bellos amantes de lo precoz o damos preferencia a los gorditos de pinchitos, figones y Santa Teresa cola?
El caso es no darnos nunca el gusto de tenerlo todo en uno: cuando están guapos… siempre somos una más de sus frentes entre rubias y morenas y fallan en el remate; si sus abdominales flotan en la gordura… muestran mejores inclinaciones hacia la cordura, pero… Vamos, que ahora entiendo el placer que producen las gambas a la mayonesa, mucha cola y poca cabeza.


