22.12.09

**Olvidar tu nombre**


Imagino que si fueras un héroe, tus súper poderes serían parte de mi recuerdo, pero la mortalidad de tus músculos huelen a desconocimiento, ummm, aunque saben bien.
Beto, por Roberto o por Alberto; Daniel, por los leones o Moises, por hacer aguas; Jesús o Carlos, tan simples, tan comunes… tan del olvido.
Confiadas, las lechuzas nos dejamos tentar: solo uno más, uno más y… ¡zas! El mosquito pasa a moscardón y el bichito chiquitín incorpora tela de araña y no hay más: otra vez pegada en caricias de tamaño aguijón.
Impasibles, insaciables o apáticas, no hay esfuerzo que nos despegue de la mesa del dolor, ni del sofá, ni de la encimera o el baño. ¿Recordáis esas primeras citas de cine y palomitas? Algunos gustaban de completarlas con “intentos”, siempre fugaces, en Valorio, otros te acompañaban a casa con la timidez y el sudor frío de las manos adolescentes, hoy en día, tú pones el coche, la gasolina y pagas la factura del piso de la oscuridad y, a pesar de ello, los lechuzos del desamor nos atacan con monedas. ¿Alguna busca dinero de una relación?
No aprenden, amigas: a nosotras solo nos pierde la seguridad, seguimos esperando que nos salven de una especie de monstruo del saco infantil, un refugio, la firmeza, la solidez de embarcaciones que crucen el Duero, mas, ¿dónde están los príncipes de colores?
Me gustan las princesas, solo nos falta romper el espejo e ir hacia la luz, que esa sí que quema.

13.12.09

**Nochesnuevas meonas**


Una, dos, tres... ¿gominolas? Qué gusto endulzar la nochevieja o noche universitaria o... bueno, alegrar una noche de jueves. Incluso con la polémica del botellón, de si el opio de los jóvenes es alcohol, cerebro que Salamanca, por una vez, haya tenido que mirarnos de reojillo, aunque voto por una próxima "nochenueva" propia: ¿doce garrapiñadas?, quién dijo miedo: ¿sugus?
Nombrar a Zamora capital del "don de la Ebriedad" colectiva es tan cruel como pretender que los lechuzos solo sudan por sexo o que los viajes a Cuba son tan culturales que animan al simple "entendimiento" entre pueblos; hay cada mal pensado...
Evidente es que los pipiolos españoles asocian diversión con consumir, alcohol en el mejor de los casos: un legado cultural sin edad, que hace nación; pues, a mí, explíquenme la diferencia entre las “cenas de empresa”, la celebración de eurocopas o champions, bodas, bautizos, cumpleaños de gente de toda edad o condición... ¡Ay, alcohol, divino tesoro de los 50, 40, 30, 20...!
Y tan emborrachinados y felices, toca orinar, mear o miccionar, eso va en gustos, que, en una ciudad con tanta muralla... las piedras son tentación de vejigas débiles y mentes prostáticas.
Lechuzas son pocas las que caen en el pis del placer y sus posaderas son un lujo solo al alcance de la oscuridad y de callejones varios, mientras los lechuzos parece que beben deseando que el cuco salga al aire con el tacto del propio cariño. Pensarán que el encierro arruga y deja olor a rancio o que el líquido elemento caduca.
Jueves universitario, viernes de orines. Zamora, ciudad de piedras y esquinas inolvidables, ¡bébete el Duero y mea en el románico!

24.11.09

**Mi mundo y yo**


No es que me haya dado un ataque de yoísmo, mi apoplejía cerebral aún no ha afectado a mis extremidades más inferiores (llámense mano derecha y lengua), pero hoy no dejo de pensar, rara avis, y nunca mejor usado eso del ‘ave extraña’, en esos cuervos del mal agüero, fétidos de tanto clamar sin el desodorante de lo negativo. No, lechuzos, no, vuestra opinión no es palabra omnipotente.
Ni un minuto se logran despojar del estrés de tanta ausencia de amor, querencias y arrejuntamientos, todo se amontona en su sublime cabeza y el empuje, falto de la adecuada fluidez, sale por la boca, cual dura cuchilla. Y mientras nosotras procuramos no expandir nuestra bien conocida fina crueldad, ellos pretenden infectar con su hielo, contagiar con su virus A, hijo del ansia y de las buenas carnes del cerdo. Mal, amigo, mal.
La niebla es fría y moja, los lechuzos son cansinos, complicados o desviados; la inteligencia emocional no se hizo en masculino, los patrones pierden nuestra inversión intelectual al ritmo de su autoridad monetaria, la ternura sucumbe ante los músculos,...
Sí, hombre, sí, es complicado el mundo real, pero es nuestro y hasta la niebla tiene recovecos de belleza, rincones de opaca blancura, con motores elegantes y calles sin testigos.
Hay momentos en los que es imprescindible preguntarse por las inversiones a largo plazo, esas que necesitan más atención, mayor compromiso y regalan agujetas de insomnio.
¿Contenerse y perder? ¿financiar y pagar por un presente y futuro mejor? Es lo que tiene quedarse sin coche, notas su ausencia, pero no envidias a los que, pudiendo apreciar un buen equipamiento, se paran a echar gasolina sin tener dinero para arreglar la tapa del delco.

9.11.09

**Los albertos y la Lechuza**


Parece mentira que Elena Cue sea campeona del tiro “al pichón”, pues pensó haber rematado a un buen pollo y se quedó con un marido que vuela, más bien, como paloma cagona, pasando el tiempo entre los tejados, sin ni siquiera jugo o sustancia, el condenado de Alberto, literalmente.
Para preso, mejor nos recreamos en el “malamadre” de Luis Tosar, analfabeto y asesino, pero de frente. Hay tantas cosas que percibir, aprovechar, usar... de una película como Celda 211. Y es que su calabozo, más que a grillete, me huele a alcoba, a nido en el que encerrarse con nuestro Alberto. Este sí que roba, sí, las entrañas, que es lo que nos tiembla a las lechuzas del gremio comunicativo desde que nos dejó, con “lagrimas de amor en la partida”. ¡Tan lindo, mi Ammann!
Normal, las lechuzas somos ligeras de palabras y no de plumas y no escapamos más allá de la provincia; así, llega él, con su belleza gris, por lo magnética, con esa mirada traviesa, entre infantil y cuchilla que atraviesa sensual. Un niño ideal, para achuchar y rasgar. Un hermoso lince argentino que el río arrebató de nuestra orilla. ¡Ay, dueño mío!
Él nos recuerda la falta de ejercicio en las alas y, ahora, tan abiertas, advertimos que comemos entre palomas y pichones, que ya, por conocidos, aburren.
Zamora, fortaleza que solo permite el vuelo corto, murallas que nos recluyen con los que se creen algo por lucir bien las camisas y no oler a cerrado. Nosotras, las lechuzas, en la búsqueda de una buena dicción, más bien soportamos a los gangosos borrachos del Duero, lenticos en reacciones pero rápidos en la perdida de urbanidad, respeto y delicadeza. Palomas divertidas y ridículas, con inteligencia de reptil y la experiencia del loro. ¡Ay, las palomas de Nicanor Parra!

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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