4.8.11

**A más inteligencia, más monógamos**






Satoshi Kanazawa dice que las personas inteligentes tienden hacia lo no convencional y, con ese nombre tan rasgado…, cómo no creerlo, aunque Lady Gaga y algunas otras mentes perdidas le estropeen tan consoladora teoría (en esta tierra hay huecos para todos, dicen).

Ateos, vegetarianos, liberales al estilo de los políticos norteamericanos y los hombres monógamos, según este psicólogo evolucionista, habrían cumplido mucho mejor con los test de inteligencia, probando que lo inaudito merece la pena, aunque solo sea por deleitarse con esa agudeza escasa por estos bosques mesetarios.

Esos lechuzos que parten del dos, esos locos fieles al placer de una sola compañera se merecen una clonación gratuita, porque lo que es futuro para su escogida semilla… no veo. Una misma ecuación con inteligentes e hijos en la misma cuenta no sale, mientras que los golfillos van repartiendo sin ton ni son, al yuju yuju, restos de sus desvelos de poco compromiso. Vamos, si la evolución sigue por este camino, al final: todos guisantes tontos y verdes, sueltos de cuerpo y abusadores de mentes facilonas. A las lechuzas, que nos acorralen entre sábanas traslúcidas; vengan las hortalizas negras, el resto: se van, se van, se fueron...

Lo más sonoro del estudio londinense es la despreocupación por la capacidad intelectual y amorosa femenina. Parece que lo habitual es que las mujeres se conformen con lo que toca, o los que tocan, pero de uno en uno. En otras palabras, como Kanazawa no se atreve, ya lo hago yo: las golfas son más inteligentes, por salirse de la lógica evolutiva. ¿Cuidarse a una misma, chiquillos, consorte, perro, casa, coche... o bocas, sonrisas, enigmas, deseo?

28.7.11

**Canto, plumaje y tamaño**



Desde pequeños, nos olemos, observamos, con suerte, palpamos; compartimos la belleza de otros y, si la cosa supera la química, incluso las tristezas. Hombres y mujeres, trastornándonos unos a otros, relamiendo nuestras heridas con el siguiente, azotándonos con imposibles o soltando una y otra vez eso de “ahora solo quiero amigos”, ¡cómo si Cupido cediera tal decisión!

Piensen en el Tetrao urogallus, vamos, el urogallo cantábrico, con lo que gustamos las lechuzas de un buen ibérico del norte, curado a orillas del mar… Ellas, las urogallas, creen que eligen al guapetón de turno porque sí, ja; ahí están los estudiosos del pajarito para romperles el orgullo femenino con eso de que “todas sois iguales”, porque todas son seducidas por los que mejor cantan, los de plumaje más brillante y lustroso y lo del tamaño no sé exactamente por dónde viene, mas parece que realmente importa en el mundo animal. Pero, lo que es más importante, no solo triunfa el que posee tan dignas cualidades, sino que debe saber lucirlas; conclusión: el chulito de los urogallos. Así, han conseguido la mejor selección genética en estas avecillas tan simpáticas y de apetencias similares y sorprendentes.

Dicen que las españolas estamos entre las más estresadas y que la tasa de natalidad ha descendido tanto que tenemos que mirar más allá del año 2003 para encontrar una similar, ¿tendrá algo que ver con la calidad de nuestros urogallos patrios o con nuestras amistades trasnochadas e indecisas?

Por fin, estoy feliz de nuestras imperfecciones, lechucillas, esas que nos entregan a las taras de los que pueden entender El arte de amar, de los voluptuosos, arrepentidos, torcidos, de esos que no pueden volver al no amarnos, frágiles dioses que nunca se arrepentirán de no habernos besado, lascivos, oscuros, urgentes…

21.7.11

**El más palo de todos los insectos**




Me han desbaratado el mundo, lo no novedoso es que el culpable es un bicho, que entre los bichos y las bichas no hay lechuza que escape al jaleo. Y podía ser una luciérnaga, preciosa “vagalume”, que haría más bellas y sabrosas mis noches, a pesar de su perversidad, pues los machos solo brillan cuando son molestados y ese es un arte lechucil que dominamos y sometemos; virtud curiosa y lisonjera la de estos ojos curtidos de mucha noche.

Mas no, el insecto es un palo y no hay puntito de la i ni Perico que lo solucione, imagínense: un millón de años de pura asexualidad y siguen por ahí, viviendo, comiendo y muriendo sin más. Esto no lo supera ni el más cándido de nuestros lechucillos, que, aún perdidas las buenas costumbres carnales, ve en el verano tiempo propio de ayuntamientos y holganzas apasionadas.

Volvamos al palote, de Timema es la especie que se clona y en la que las hembras no se libran de poner huevos a imagen y semejanza de los anteriores. Hechas para sufrir puestas y aguantar sin sexo al mismo macho, una y otra vez, como hijo, padre, abuelo y compañero… Señores, definitivamente, hemos encontrado el infierno femenino en la Tierra, pero sin cuernos ni fuego ni instrumentos raros ni na. Eso sí, todos bien erguidos y duritos, sin vicios y con vírgenes parturientas. El jardín de las Delicias por dónde dicen que queda, con sus dulces riberas, frutitas lascivas y pajaritos cachondos.

Quién no se ha topado con un palo, un bicho o un clon…

14.7.11

**Están locos estos romanos**



Tenemos para todos y todo, italianos, españoles, latinos varios… y lo cierto es que no hay camino que no nos conduzca a Roma, pero a la de Nerón, con fuego incluido. Lástima de los artificiales, que el artificio está entristeciendo las pocas alegrías que algunas se dan. Van y dicen que son tóxicos esos amigos que agitan las noches femeninas, ¡hombre, ya! Lo siento por las que palpitan por las ondulaciones no emocionales, no los iban a fabricar perfectos en un mundo de defectuosos y lechuzos raritos.

Otros a los que decir adiós, ay, olvídate, amiga, de esos amores de novela mudos, desnudos, de palabras, de sentidos, de tacto y de gomas varias. Por lo menos, el cuero, pendientes y las tachuelas no engañan, duelen porque duelen y tienen que doler… pero los que van de blanditos y terminan por ser chulitos no interesan, se quedan sin batería a la menor.

Lo que nos puede ayudar de los que hipnotizan con ternuras es que son una pena debajo del traje de romano, qué lástima de piernicas, qué pena, y lo dice una lechuza de más pechuga que patas… pero bien formada y sin hacer sufrir.

Poco a poco, y así de veras, las lechuzas se hacen fuertes, sobreviviendo a venenos, fuleros de pacotilla y a corazones que ni comprenden ni bailan al ritmo. Somos una raza de latinas formidables que se encuentran mejor hoy que nunca y buscan caminos. Qué se preparen los romanos, esta invasión va a ser bárbara y no hay rezos que los salven de caer en nuestro mundo al revés. ¡Qué voy a contarte, olvida a quien ni tú conoces!

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
masdeseisosiete