31.1.09

**Ríos de lágrimas al mar**


Ya’ta, por fin una de mis lechucitas, de elegancia y clásica distinción, puede haber encontrado la respuesta, el por qué de la diminuta e insignificante potencia de sus oscuros lechuzos, y todo por un estudio que nos tiene agarradas a la silla, esperando el Apocalipsis final.
Ay, lechucitas, se nos acaba el tiempo, tic, tac, tic, tac. Parece que la contaminación de nuestros ríos y el uso de fertilizantes está destruyendo la ya poca masculinidad, yujuuuu, de nuestras truchas. Y es que, con tanto producto químico, no hay hombría que salga a flote.
Y no, no os asustéis, no es que las aletas, escamas o el mal olor se hayan vuelto anhelo de nuestro sexo, no, sino que este terrorífico descubrimiento apunta la semejanza entre la mecánica testicular de los peces y nuestros amigos lechucitos (escurridizos, cobardes, húmedos y pequeñitos, uf), lo cual hace suponer que nuestros compañeros del alma, compañeros, estén sufriendo este mismo ambiguo proceso.
¡Suspirábamos por conseguir que lo de un especimen como David Beckham fuera contagioso y lo hemos conseguido! Me veo regalando cremitas, anticelulíticos y antiojeras por San Valentín..., ay, no, que aún no he caído en semejante “ñoñería”.
La preocupación me está consumiendo, ni como ni duermo y los días pasan, la arena cae y cae y los perdemos. Lechucitas, lo siento, tendremos que quedarnos con nuestros granjeros de aroma insufrible e intenciones lascivas, ellos huyen del agua, ellos no huelen los ríos, ellos no se contaminan ni lavan. ¡Viva San Andrés y el vicio pegajoso!
Nosotras, siempre de dos en dos o de cinco en cinco, perpetuaremos nuestras esencias de mujer, respetando al que se hace respetar, más allá de títulos, novias, mujeres, tricornios y esposas.
Tic, tac, tic, tac.

**Ríos de lágrimas al mar**

Ya’ta, por fin una de mis lechucitas, de elegancia y clásica distinción, puede haber encontrado la respuesta, el por qué de la diminuta e insignificante potencia de sus oscuros lechuzos, y todo por un estudio que nos tiene agarradas a la silla, esperando solo el Apocalipsis final.

Ay, lechucitas, se nos acaba el tiempo, tic, tac, tic, tac.

Parece que la contaminación de nuestros ríos y el uso de fertilizantes está acabando con la ya poca masculinidad, yujuuuu, de nuestras truchas. Y es que, con tanto producto químico no hay hombría que salga a flote.Y no, no os asustéis, no es que las aletas, escamas o mal olor se hayan vuelto anhelo de nuestro sexo, no, sino que este terrorífico descubrimiento apunta la semejanza entre la mecánica testicular de los peces y nuestros amigos lechucitos (escurridizos, cobardes, húmedos y pequeñitos, uf) lo cual hace suponer que nuestros compañeros del alma, compañeros, estén sufriendo este ambiguo proceso.

¡Suspirábamos por conseguir que lo de un especimen como David Beckham fuera contagioso y lo hemos conseguido! Me veo regalando cremitas y anticelulíticos por San Valentín..., ay, no, que aún no he caído en semejante “ñoñería”.

La preocupación me está consumiendo, ni como ni duermo y el tiempo pasa, la arena cae y cae y los perdemos. Lechucitas, lo siento, tendremos que quedarnos con nuestros granjeros de aroma insufrible e intenciones lascivas, ellos huyen del agua, ellos no huelen los ríos, ellos no se contaminan ni lavan. ¡Viva San Andrés!

Nosotras, siempre de dos en dos o de cinco en cinco, perpetuaremos nuestras esencias de mujer, respetando al que se hace respetar, más allá de títulos, novias, mujeres, tricornios o esposas.

Tic, tac, tic, tac.

22.1.09

**¿Prieto y redondo?**


Encuestas y encuestas para hallar la parte del cuerpo que más excita los párpados ajenos y un solo y absoluto ganador: el culo.
Desde entonces, sesudos investigadores, notables matemáticos... todos peleándose con la ciencia para descubrir la fórmula perfecta, la alquimia de la tentación: (S+C) x (B+F) / T - V, un simple cálculo que revela la proporción del culo más deseado.
El trasero melocotón se lleva el trofeo, su forma y redondez anima a los encontronazos y roces, a la levitación y cruel envidia. La cotización aumenta cuando las posaderas en cuestión, tras ser azotadas, siguen impasibles, inamovibles ante su altivez, arrogantes a pesar de fustas y cachetazos violentos.Brocados de terciopelo, piel inmaculada... credos a la firmeza de sueños no vividos, y el canon se hace religión, para que surja, de entre el barro, una proporción nacida del Cielo y encumbrada por los hombres: una cadera que supere en un 30 por ciento a esa cintura que divide el deseo.
Pero, a pesar de que las músicas divinas resuenen a ecos de rotundidad, nuestro corazón mueve resortes más sabios que las guías del modelo ideal y, en ocasiones, descubre mayor fuerza en unos ojos, unas manos, unas palabras. Y es que hay gustos para todos: planos, peludos, caídos o escuchimizados.
Y, así, seguimos perdidos, a pesar de los científicos, pistas, fórmulas y señales. Un no, a veces, parece un sí; a veces, no hacen falta besos; a veces, hay citas que dejan sabor a engaño y comidas que abren las puertas a cenas mejores y, a veces, hay rotondas que te llevan lejos, aunque te despiertes y sigas siendo tú.

16.1.09

**Escapa del frío corazón**


Ni el chocolatito caliente ni los caldos de la abuela nos protegen contra este frío que me tiene tiritando el alma. Y yo, como delicada avecilla terrenal, ando preocupada por insuflar calorcito a vuestros cuerpos, que de lo celestial ya se ocupen otros...
Para abrigar la piel: cremas nutritivas, bufandas de lana, mantitas del amor... aunque el Lechuzo de la Posada del Duero, sensible a la amistad y diablillo tentador, cree más en las bondades de una buena cena y un precursor vino blanco y, así, anda repartiendo regalos que llaman a perderse antes de primavera. Y, visto de este modo, todo se puede estudiar... Pues, si el verano, con el aumento de la testosterona, la liberación de endorfinas, el ejercicio y el sol, entonaba nuestros deseos, qué hacemos ahora ¿desperdiciamos tanta oscuridad, sorpresa y desinhibición de veladas revoltosas? Ay, no.
Hasta la más impasible de las lechuzas añora cenas prometidas y rechaza cines concurridos en pos de arrumacos más despejados. Y, siguiendo su ejemplo, no hay lechuza que no solicite temperaturas gélidas en la calle que concedan calorcito nocturno en las mejillas. Y es que el verano se ha hecho para el disfrute y para probar y probar hasta encontrar el producto que te arrope de rutina y leña durante el invierno. ¡Viva el dvd, los conejitos de la wii, los vecinos y las olas de frío siberianas!
Y si la crisis no te deja ni para calefacción, cómprate una casa en Casaseca, deja crecer la maleza y prepárate para la caza mayor del hombre de hielo.
Y con la ola tu amor llegó a mi vida, y con la ola...

** LAS LECHUZAS PUBLICADAS **

 
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